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A LAS BACTERIAS DE LA BOCA NO LE GUSTAN LOS IMPLANTES

Las bacterias de la boca ponen en riesgo los implantes dentales de más de tres millones de españoles Las infecciones complican el éxito de casi una cuarta parte de los dispositivos bucales colocados en 15 millones de personas “Casi una cuarta parte de los implantes dentales colocados [el 24%] está en riesgo de perderse

Las bacterias de la boca ponen en riesgo los implantes dentales de más de tres millones de españoles

implantesLas infecciones complican el éxito de casi una cuarta parte de los dispositivos bucales colocados en 15 millones de personas

“Casi una cuarta parte de los implantes dentales colocados [el 24%] está en riesgo de perderse a causa de la periimplantitis, una infección causada por bacterias que provoca inflamación en la encía que rodean el dispositivo y que, además, causa la pérdida del tejido óseo que le da soporte. Según los estudios publicados, un tercio de dispositivos afectados tendrá que ser retirado, otro tercio se recuperará con el tratamiento adecuado y el resto quedará en una situación intermedia: no se perderá, pero seguirá con signos de inflamación y progresión de la enfermedad”, explica José Nart, presidente de la sociedad científica y catedrático de Periodoncia en la Universidad Internacional de Cataluña (UIC).

Según datos de la consultora Keystone, de referencia en el sector, cada año se instalan en España casi dos millones de implantes dentales —entre 2020 y 2024 se han vendido más de nueve millones de unidades—, y los ciudadanos que llevan alguno de estos dispositivos superan los 15 millones. Estos datos suponen, en una estimación avalada por la Fundación SEPA, que más de tres millones de españoles está en riesgo de perder un implante a causa de las infecciones.

La instalación de un implante consta de dos fases. Una primera, con cirugía, en la que se instala el implante propiamente dicho, una especie de tornillo que va fijado en el hueso. Posteriormente, entre cuatro y seis meses más tarde, se colocan sobre él las llamadas fundas o coronas, que los profesionales denominan rehabilitaciones y que es la parte con forma de diente visible a simple vista.implantes 2

Las bacterias que viven en la cavidad bucal, que colonizan las superficies de los implantes y desencadenan un proceso inflamatorio en los tejidos que los rodean, son la causa de estos problemas. “Salvo casos especiales, no son bacterias extrañas ni de las que el paciente se contagie, sino las habituales que habitan en la boca de cualquier persona. Estos microorganismos son especialmente patógenos si el paciente tiene periodontitis [también conocida como piorrea] y esta no ha sido tratada con anteroridad”, cuenta David Herrera, catedrático de Periodoncia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

La convivencia con las bacterias, por tanto, es inevitable. “Los implantes, como los dientes, están en parte dentro de nuestro organismo y en parte fuera. Es decir, hay una ruptura de las barreras del cuerpo que conduce a la colonización bacteriana. Es un proceso en el que interviene nuestro sistema inmunológico y que, en condiciones normales, alcanza un equilibrio en el que las bacterias están bajo control. Los problemas surgen cuando este equilibrio se rompe”, relata Herrera.

La mucositis es la primera manifestación de que algo va mal. Es un proceso inflamatorio superficial que puede producir enrojecimiento, hinchazón y sangrado en torno al implante dental. “Si la mucositis no es tratada adecuadamente, el proceso puede evolucionar hacia la periimplantitis, en la que ya se ve afectado el hueso y se pone en riesgo el implante”, explica Núria Vallcorba, doctora en Odontología y patrona de la Fundación SEPA.

IMPLAMTES 3Esta especialista fue una de las promotoras del mayor estudio epidemiológico realizado hasta la fecha en España sobre estas patologías, publicado en 2018 en el Journal of Clinical Periodontology. “Teníamos la idea de que había muchas dolencias periimplantarias, pero desconocíamos la magnitud real del problema. Vimos que cerca del 24% de las personas estudiadas tenía periimplantitis y el 27%, mucositis. Es decir, que algo más de la mitad de las personas con un implante sufren estos procesos infecciosos e inflamatorios”, relata Vallcorba.

Para los pacientes, estos trastornos son en primer lugar un problema de salud, pero también pueden convertirse en un importante lastre económico —la inmensa mayoría de estos tratamientos no están cubiertos por la sanidad pública—. “Después de todo lo que me había gastado en hacerme la boca [18.000 euros], luego he tenido que ir pagando todas las visitas, tratamientos y revisiones”, protesta Remedios. Borja, por su parte, explica: “El primer implante que fue mal y tuvieron que quitarme costó unos 3.500 euros. Ahora, el que me han cambiado han sido casi 2.500. Súmale a eso todos los gastos asociados”.

Nart expone los que, en su opinión, son los puntos clave para prevenir y hacer frente a estos problemas. “La mayoría de factores que acaban desencadenando la periimplantitis son prevenibles o tratables”, defiende. El primero de ellos e indispensable es una buena higiene oral, que “debe incluir el uso de cepillos interdentales o hiloIMPLANTES 4
entre dientes e implantes, así como el tratamiento previo de la periodontitis [la infección de las encías]”, cuenta el presidente de SEPA.

En segundo lugar, es necesario que cualquier prótesis sobre implante permita el acceso al perímetro completo del dispositivo. “En ocasiones, las propias prótesis bloquean o dificultan la higiene alrededor del implante”, sigue Nart. Además, no todos los implantes son iguales y aquellos con materiales o superficies más rugosas tienden a hacer más fácil la colonización bacteriana. Otros factores que influyen son la cantidad de hueso existente en la zona y el tipo de encía. “La mucosa con queratina tiene más colágeno, más denso y menos vascularización, lo que frena la inflamación y limita su progresión”, ilustra.

https://elpais.com/sociedad/2024-11-04/las-bacterias-de-la-boca-ponen-en-riesgo-los-implantes-dentales-de-mas-de-tres-millones-de-espanoles.html