ACOSO A LOS FUNCIONARIOS EN LA PRISIÓN DE “LOS INDULTABLES”
'Mobbing' a los funcionarios indomables de Lledoners En la prisión de los 'indultables', la mitad de los mandos intermedios está de baja por ansiedad: seis de 12. "Es una caza de brujas", dicen los sindicatos. La situación es convulsa en varias prisiones catalanas, pero es en Lledoners, donde aún duermen los líderes in
'Mobbing' a los funcionarios indomables de Lledoners
En la prisión de los 'indultables', la mitad de los mandos intermedios está de baja por ansiedad: seis de 12. "Es una caza de brujas", dicen los sindicatos.
La situación es convulsa en varias prisiones catalanas, pero es en Lledoners, donde aún duermen los líderes independentistas condenados por el referéndum ilegal de 2017, donde está a punto de estallar.
En la cárcel de los indultables varones -Oriol Junqueras, Jordi Turull, Joaquim Forn, Josep Rull, Raül Romeva, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart-, seis de los 12 mandos intermedios, los llamados jefes de servicios, están de baja por ansiedad. Cuatro de ellos, expedientados por la Generalitat. Además, otros 15 funcionarios se encuentran también de baja, y en los próximas semanas se espera una cascada aún mayor, si la directora no es cesada. Los sindicatos de prisiones hablan de acoso laboral, de persecución, de caza de brujas. Lledoners es «una bomba», indican fuentes sindicales.
En el centro de la batalla están los mandos veteranos con plaza -la parte menos independentista de la plantilla-, a los que el Govern de Pere Aragonès querría sustituir por empleados más jóvenes y obedientes.
El caso más sangrante lo encarna uno de los jefes de servicio de la cárcel. Es el mismo funcionario que, desde la llegada de los políticos secesionistas al módulo 2 del centro, denunció en varios informes internos los abundantes privilegios que disfrutaban en comparación con los internos comunes. Más de 50 visitas al día, comida especial que entraba de fuera de la cárcel -los famosos «pastelitos» para el cumpleaños de Jordi Sànchez-, médicos privados y complicidad y hasta servidumbre de los funcionarios afines.
En enero, este funcionario, veterano de UGT, ganó en primera instancia judicial a la Generalitat, que, utilizando como pretexto una discusión suya con una directiva de la cárcel, le había dejado sin empleo ni sueldo y pretendía quitarle su plaza en Lledoners. Una jueza de Barcelona resolvió que su sanción fue «ciertamente desproporcionada» y que la Generalitat debía devolverle su puesto. Ahora al incómodo funcionario, al que llamaban el Dolent (el malo), han vuelto a abrirle un expediente por un incidente -la reducción de un preso que se autolesionaba- que protagonizó hace cinco meses.
«Se trata evidentemente de un expediente disciplinario construido a posteriori y ex profeso, con la única intención de poder sancionarme de nuevo con la pérdida del puesto de mando de jefe de servicios», denuncia este funcionario en una carta que le ha enviado a la nueva consellera de Justicia, Lourdes Ciuró (Junts per Catalunya), en busca de amparo.
«La plantilla de Lledoners trabaja con mucha ansiedad, demasiado estrés, desmotivados, con miedo y carencias, sin seguridad», añade en su misiva. «Gritos, insultos, humillaciones, expedientes disciplinarios», indica sobre el gerente de la prisión, a quien ha denunciado por acoso laboral. Esta semana, ese gerente, Carles Dinarès, llegó a enviar un correo electrónico al medio millar de trabajadores de Lledoners presentándose como «gestor de residuos» y comparando al funcionario con el «menospreciable personaje» de los cómics de Astérix y Obélix Perfectus Detritus, «que se dedica a sembrar la discordia».
https://www.elmundo.es/cronica/2021/06/16/60c3d38921efa0e8658b4663.html