AHORA EL RETO ESTÁ EN PROBAR EL SEXO SIN ADITIVOS
Sexo sobrio o el reto de muchos al enfrentarse a una relación sexual sin sustancias para animarse Hay quien recurre al alcohol para perder los nervios o a un porro para amplificar sensaciones a la hora irse a la cama con alguien. Pero acostumbrarse a ello conlleva riesgos que se deben tener en cuenta. Es muy probable q
Sexo sobrio o el reto de muchos al enfrentarse a una relación sexual sin sustancias para animarse
Hay quien recurre al alcohol para perder los nervios o a un porro para amplificar sensaciones a la hora irse a la cama con alguien. Pero acostumbrarse a ello conlleva riesgos que se deben tener en cuenta.
Es muy probable que las primeras veces que los jóvenes tienen relaciones sexuales echen mano del alcohol para desinhibirse y perder los nervios. Para algunos, se trata de una ayuda extra para sentirse más seguro y atreverse a más, lo que los ingleses llamaron dutch courage (coraje holandés), y que hace referencia a la valentía que proporciona el licor. También hay parejas de larga duración que empiezan a adoptar la costumbre de fumarse un porro antes de hacer el amor. “Se siente más”, dicen algunas. Es probable también que el usuario de Tinder y demás aplicaciones de citas, o cualquiera que se encuentre en la fase de sexo esporádico, eche mano de bebidas para suplir la falta de confianza y autoestima, no tanto para satisfacer al otro, sino para darle una palmadita a su propio ego. O personas maduras de ambos sexos, sin pareja o divorciados, que tras un largo periodo de celibato involuntario precisarán de alguna ayuda, entre ellas la de la viagra, cuando decidan volver a la acción.
El culmen de la relación entre sexo y drogas está en el chemsex. En este maratón de sexo, que evidentemente necesita de determinadas sustancias, la motivación, según Ana Koerting, psicóloga, sexóloga y especialista en chemsex, está en la búsqueda de desinhibición y placer. “Buscan obtener mayor resistencia física en las relaciones sexuales, sentir mayor confianza, superar el miedo al rechazo y a la vergüenza en el contexto sexual, facilitar prácticas que de otro modo podrían resultar dolorosas, conectarse a otras personas y sentirse parte de una comunidad, como estrategia de afrontamiento para lidiar con el malestar o con problemas de la vida cotidiana”, apunta. Sin embargo, más allá de una experiencia puntual, es fácil que el chemsex se convierta en un hábito peligroso. “Además del alto riesgo para la adquisición y transmisión de infecciones de transmisión sexual, el consumo problemático de sustancias crea adicción, impactos sobre la salud mental, deterioro físico, hipersexualización del ocio, reducción del rendimiento laboral o el académico y deterioro de las relaciones sociales”, continúa Koerting.
Probar el sexo natural, sin aditivos
Cuando el chemsex pasa a ser un hábito, algunas personas empiezan a sentir que pierden el control y que el placer inicial se transforma en sufrimiento y dependencia. “A partir de ahí, el paso más importante es pedir ayuda profesional”, subraya Koerting. “Dado que el chemsex afecta a múltiples aspectos de la vida, el abordaje interdisciplinar es clave: profesionales de la psicología, sexología, medicina y entidades comunitarias deben coordinarse para ofrecer un apoyo integral. Con el tiempo y el trabajo terapéutico se recupera la autoestima y se buscan formas de ocio y conexiones más sanas, que permiten recuperar el control y reconstruir vidas sin depender del consumo”, subraya.
https://elpais.com/estilo-de-vida/2025-11-12/sexo-sobrio-o-el-reto-de-muchos-al-enfrentarse-a-una-relacion-sexual-sin-sustancias-para-animarse.html
JLP el reto, es decir que surja una relación de forma natural y que sea lo que Dios quiera, pues no. A mi esto me da vergüenza como especie. Es decir que el sexo, con perspectivas, con posibilidades, con amor y tal no. Hay que hacerlo espectacular