ALTA REINCIDENCIA EN LA VIOLENCIA MACHISTA
Y esto es preocupante: SEIS AGRESORES REINCIDENTES AL DÍA EN ESPAÑA “Lo que el pasado 18 de enero llevó a José Javier Salvador a los titulares por segunda vez en su vida no es una rareza estadística. Hace 16 años mató a su esposa, Susana Maurel, y en la madrugada del tercer viernes de enero asesinó a Rebeca Santamalia,
Y esto es preocupante:
SEIS AGRESORES REINCIDENTES AL DÍA EN ESPAÑA
“Lo que el pasado 18 de enero llevó a José Javier Salvador a los titulares por segunda vez en su vida no es una rareza estadística. Hace 16 años mató a su esposa, Susana Maurel, y en la madrugada del tercer viernes de enero asesinó a Rebeca Santamalia, la que fuera su abogada en el juicio por el primer crimen y con la que mantenía una relación sentimental en la actualidad. La violencia mortal repetida es infrecuente, pero la que no acaba en el cementerio no es insólita: seis hombres denunciados cada día en España por haber agredido a más de una
mujer en su vida.
Uno cada cuatro horas”.
JC esto son datos reales, son estadísticas del ministerio, de los jueces de los policías nacionales…
“Se llama reincidencia. Agresores de machismo fijo, hombres programados para controlar a la mujer y violentarla. Sea quien sea.
Dice el texto:
«Tuvimos a un hombre que venía con su pareja actual pidiendo ayuda. Decía que su ex mujer le acosaba, que no le dejaba en paz… Pasado un tiempo, vino la pareja. Resulta que había abusado de la hija que tuvieron en común y a ella la maltrataba». Lo cuenta una profesional del Servicio de Asistencia a Víctimas de Andalucía (Sava).
Esta violencia múltiple se ha llegado a medir a nivel nacional. La última referencia policial disponible se remonta a 2013. Pero su valor científico estriba en que provino de un seguimiento a agresores durante seis años.
El sistema Viogen del Ministerio del Interior analizó 311.502 casos entre el 26 de julio de 2007 y el 31 de diciembre de 2013. El examen fue tan exhaustivo que la última consulta se realizó a las 24.00 horas del día de Nochevieja de 2013. El responsable de aquel click en las bases estadísticas de Interior durante las campanadas de Fin de Año fue el criminólogo Jorge Zurita Bayona, que hasta hace dos años era el máximo responsable de Viogen en España y hoy es el jefe superior de Policía en Castilla y León.
Zurita contabilizó todos los casos y los incluyó en su tesis, defendida en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, Violencia contra la Mujer; marco histórico evolutivo y predicción del nivel de riesgo.
En uno de sus capítulos (página 756), el documento refleja un cuadro de los agresores con más de una
víctima y las víctimas con más de un agresor. Se trata de individuos que habían sido denunciados por ejercer violencia machista contra más de una pareja. En aquellos seis años, 12.337 hombres recibieron denuncia por haber agredido a dos mujeres distintas; 973 a tres, y 98 a «más de tres víctimas».
Así, en seis años, 13.408 hombres maltrataron a más de una pareja, lo que significa, por lo menos, 27.985 víctimas distintas.
Es decir, 4.664 mujeres cada año: 12 al día”.
Por reincidentes, no entran los que maltratan por primera vez
“La tabla contraria, es decir, la que refleja las víctimas con más de un agresor, señalaba que, durante seis años, 13.142 mujeres padecieron a dos maltratadores; 1.268, a tres, y 236, a «más de tres agresores». Es decir, 14.646 víctimas de varios hombres”.
Impresionante, por si había dudas, la tesis de este señor y el seguimiento, está ahí con muchos más datos
“La mayoría (un 51%) vuelve a cometer malos tratos. El 21% rompe la orden de alejamiento. El 15% incurre en amenazas. El 6% provoca lesiones. Y el 5% restante protagoniza coacciones, vejaciones o sustracción de menores.
Las conclusiones del estudio sostienen que el tratamiento significó una rebaja de las «actitudes sexistas, los
celos, el abuso emocional o la ira» para la mayoría de los agresores: el 93,2% no reincidió al cabo de cinco años.
Pero casi siete de cada 100 demostraron que «son resistentes al cambio terapéutico y acaban reincidiendo en el delito».
las cosas están muy graves.