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ANTICOVID: TORRES FUMIGADORAS

“De inventar el VAR a fumigar el virus en las terrazas” La última creación del imaginativo ingeniero Ibáñez son unas torres-fumigadoras que matarían el Covid en terrazas de bares y restaurantes Antonio Ibáñez de Alba es un soñador que no falta a su cita con la realidad. Quizá porque el ingenio, dice, se hace patente en

“De inventar el VAR a fumigar el virus en las terrazas”

1563370338358La última creación del imaginativo ingeniero Ibáñez son unas torres-fumigadoras que matarían el Covid en terrazas de bares y restaurantes

Antonio Ibáñez de Alba es un soñador que no falta a su cita con la realidad. Quizá porque el ingenio, dice, se hace patente en situaciones de extrema necesidad. Así, por ejemplo, durante la primera ola de la pandemia, el ingeniero gaditano diseñó a contrarreloj una mascarilla que mataba al virus por dentro gracias unos filtros especiales.

El informe del invento pasó por manos de Margarita Robles y recibió el visto bueno del Centro Militar de Farmacia de la Defensa, pero no llegó a ser aprobado por el Ministerio de Sanidad y se malogró en una maraña burocrática.15855928283542

¡De verdad!... una mascarilla mata-virus y que no progrese…

«Hasta donde yo sé, había cierto interés en que las mascarillas se fabricaran en el País Vasco». Se refiere a la cooperativa Oiarso de Hernani, propietaria de la marca Bexen Medical y perteneciente al Grupo Mondragón, que recibió el encargo del Gobierno de fabricar 60 millones de mascarillas de uso quirúrgico.

«Soy un científico, no un político, ignoro cómo funcionan los pulsos de poder en los despachos», lamenta al teléfono desde su casa de Daimiel, en Ciudad Real. «Sólo sé que perdimos un tiempo muy valioso y que, seis meses después, somos el único país de Europa que sigue gravando las mascarillas al 21%».

palmeras artificiales 2La decepción le duró tres días. Al cuarto, asegura desde su encierro domiciliario, ya estaba trabajando en otro prototipo. La idea le sobrevino de golpe, como una manzana newtoniana caída de la rama de un árbol. «Más bien fue un coco...», corrige sobre la marcha.

«De pronto me acordé de las palmeras artificiales que planté en Libia a finales de los años ochenta». Recién llegado de Los Ángeles, donde trabajó para la NASA, el científico español consiguió que Muamar el Gadafi le firmara un contrato de mil millones de dólares para plantar en mitad del desierto 50.000 palmeras artificiales que, a modo de nebulizadores de agua, generaran un microclima donde para el cultivo de árboles frutales.

«Entonces en España se decía que yo estaba loco, que había perdido un tornillo, pero cuando leyeron la noticia algunos tuvieron que cambiar de opinión». Aunque no hay fotos en internet de las palmeras, el proyecto le valió en 1990 la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y el primer premio del Proyecto Eureka de la Unión Europea. «Lo que no imaginaba entonces es que aquellas palmeras podrían ayudar a contener una pandemia que aún estaba por venir».palmera

Se refiere a las nébula-columnas, que es como ha registrado la patente de unas farolas fumigadoras de biocida que, inspiradas en las palmeras libias, podrían prevenir la transmisión del coronavirus en terrazas, parques, jardines, recintos deportivos y zonas de interior con buena ventilación de residencias de ancianos y hospitales.

https://www.elmundo.es/cronica/2020/11/07/5fa2da94fdddff13338b4621.html

Podemos poner también en los parkings y en las casas, en el salón para evitar los contagios en las casas.