ARKANSAS EJECUTARÁ A OCHO REOS EN DIEZ DÍAS
Si Jordania (Oriente Medio) ejecuta, Occidente no se queda atrás. En el estado de Arkansas, con tres millones de habitantes (poca población para ser EE. UU.), se ejecutará por inyección letal, en tan sólo diez días, a ocho presos que están en el “corredor de la muerte”, después de haber estado 12 años sin aplicar la pe
Si Jordania (Oriente Medio) ejecuta, Occidente no se queda atrás.
En el estado de Arkansas, con tres millones de habitantes (poca población para ser EE. UU.), se ejecutará por inyección letal, en tan sólo diez días, a ocho presos que están en el “corredor de la muerte”, después de haber estado 12 años sin aplicar la pena de muerte a ningún reo.
¿A que vienen esas prisas? Esa es la pregunta. Pues las prisas vienen porque uno de los componentes de la dosis de inyección letal que están utilizando actualmente (concretamente el ansiolítico) está a punto de caducar.
Se trata del midazolam, usado para dejar inconsciente al condenado a muerte antes recibir los otros dos componentes para paralizarle y matarle. Al problema de la fecha de caducidad se une el hecho de que esta droga ya no se encuentra fácilmente en el mercado ante la reticencia del laboratorio farmacéutico de ser copartícipe de las ejecuciones (como le pasó anteriormente al pentotal sódico).
La inyección letal, el método de ejecución más empleado en Estados Unidos, se compone de tres sustancias que introducen en el riego sanguíneo. En un principio eran el pentotal sódico (duerme), bromuro de pancuronio (paraliza) y cloruro de potasio (infarta). La primera sustancia (pentotal) dejó de emplearse debido a la resistencia de los fabricantes. Su sustituto, el midazolam, se ha vinculado con horrores como los sufridos por Clayton Lockette, y su obtención, según los grupos contrarios a la pena de muerte, también ha entrado en restricción. Ese es el fármaco que está a punto de caducar en Arkansas. “Si falla el midazolam, el condenado se mantiene consciente y sufre un dolor inmenso, es una tortura letal y sin escapatoria. Algo inhumano”, recordó el abogado de tres de los presos. (Clayton Lockette fue ejecutado en abril de 2014 entre atroces convulsiones. Su agonía duró 43 minutos. Un infierno en el que el preso, atado a la camilla, llegó a alertar a sus verdugos de que “algo no funcionaba”).
Fíjense ustedes: por el hecho de que va caducar el ansiolítico, se van a acelerar estas ejecuciones de estos ocho reos (todos hombres, la mitad negros, y que cometieron sus delitos entre 1991 y 2000). Increíble, pero cierto.