BACHELET VENCE EN LAS ELECCIONES PERO NO GANA AL PUEBLO CHILENO
Como estaba previsto, en las elecciones realizadas en Chile gana la señora Bachelet , con un 62,1% de los sufragios emitidos. Su contrincante Matthei en cambio obtuvo sólo un 37,8%. Lo más grave del asunto es que sólo ha votado el 40% de la población. De 13,5 millones de habitantes, sólo han acudido a las urnas 5.200.0
Como estaba previsto, en las elecciones realizadas en Chile gana la señora Bachelet, con un 62,1% de los sufragios emitidos. Su contrincante Matthei en cambio obtuvo sólo un 37,8%.
Lo más grave del asunto es que sólo ha votado el 40% de la población. De 13,5 millones de habitantes, sólo han acudido a las urnas 5.200.000…
Señora Bachelet: no sabemos si usted hará estos cálculos, pero dese cuenta de que usted es presidenta porque le ha votado el 62% de 5,2 millones de personas. Los otros millones de personas –hasta 13,5- no quieren saber nada ni de usted, ni de su contrincante.
Estos datos nos indican que, evidentemente, el pueblo estaba amordazado por una ley que les obligaba a votar, y en cuanto se les quitó la “mordaza”, las personas muestran sus verdaderos sentires a propósito de los políticos y su hacer: IGNORARLOS, para ver si eso les provoca una actitud que sea verdaderamente de servicio a la comunidad –como les corresponde-.
¡Increíble pero cierto! De 13,5 millones, sólo votaron 5,2 millones… ¡y con esos resultados se da por buena la votación, y se da por buena a la persona elegida como presidente!...
La presidenta tiene el 62% de 5,2 millones, pero el 37,8% no lo tiene. ¿Cómo se puede gobernar un país en estas circunstancias?
Nos imaginamos que harán una lectura e interpretación de los resultados, pero no percibimos buenos presagios con unas ganancias de esta índole ¡y en la segunda vuelta, además!
No obstante, a la señora Bachelet le deseamos todo tipo de suerte, así como también al pueblo chileno –quien ha mostrado de una forma clara cuál es su posición con respecto a la democracia, a los demócratas y, sobretodo, a los políticos: no los quieren. Pues… que los políticos se planteen por qué no se les quiere.