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BAYER APELA AL OLVIDO COLECTIVO CON RESPECTO A MONSANTO

Ya saben que Bayer se unió a Mosanto, pues la noticia aparecida en el diario El País dice lo siguiente: “Bayer suprimirá la marca Monsanto tras comprarla por 53.373 millones”. ¡Ole, ole y ole! Ya nos explicará Chez Ardilá cómo se puede hacer uno a la idea de lo que pueden ser 53.373 millones. Creemos que eso no existe;

 

20180604 bayerYa saben que Bayer se unió a Mosanto, pues la noticia aparecida en el diario El País dice lo siguiente:

“Bayer suprimirá la marca Monsanto tras comprarla por 53.373 millones”.

¡Ole, ole y ole! Ya nos explicará Chez Ardilá cómo se puede hacer uno a la idea de lo que pueden ser 53.373 millones. Creemos que eso no existe; eso es un convenio interno, ¿verdad?, porque si no…

“La corporación norteamericana de transgénicos y pesticidas tiene una pésima imagen global por lo que el grupo solo se llamará Bayer”.

20180604 bayern¡Y no es que Bayer tenga una mejor imagen!, ¿eh?, lo que pasa es que la memoria es frágil.

“Bayer, el gigante europeo de la farmacia y la agroquímica, cierra la compra de Monsanto. Y la compañía se llamará Bayer a secas. Monsanto desaparece como marca corporativa después de que la alemana adquiera la multinacional norteamericana de pesticidas y transgénicos por 66.000 millones de dólares (53.373 millones de euros). Lo único que mantendrá Bayer serán algunas sub-marcas comerciales con las que trabaja Monsanto para ciertos productos, por su popularidad en el mercado”.

20180604 bayer 2O sea, dentro de cinco años nadie se acordará de qué era lo que pasaba con Monsanto.

“Monsanto es una de las empresas con peor imagen corporativa del mundo, por ser el mayor productor mundial de semillas transgénicas (sobre todo de maíz y soja) y por la venta de herbicidas como el Roundup, anatemizados por los ecologistas. Pocas empresas han sido objeto de tantas manifestaciones y eventos de protesta en diferentes rincones del planeta como este conglomerado agroquímico estadounidense. Su enorme tamaño y la combinación de productos destinados a un sector como la agricultura (y por tanto, la alimentación mundial) hacen que Monsanto sea una compañía más odiada incluso que las grandes petroleras, hasta el punto de generar movilizaciones de protesta, como la que hace cinco años tomaron las calles de medio centenar de países en todo el mundo”.

“El Departamento de Justicia de Estados Unidos dio el martes pasado la luz verde a la operación por la que Bayer y Monsanto podrán fusionar sus operaciones. Pero a cambio deberán desprenderse de activos por valor de 9.000 millones de dólares en el negocio agroquímico, que cede a su rival alemana BASF. La autorización va en línea con el dictamen de la Comisión Europeas hace un mes. En concreto, Bayer tendrá que vender la división de semillas y los herbicidas Liberty. También tendrán que vender el naciente negocio de la gestión digital de las tierras de cultivo, y otros proyectos en marcha en el ámbito de la investigación, algunas patentes y el desarrollo de nuevos productos”.

“En Europa, las autoridades de competencia han dado su plácet tras el compromiso de la nueva compañía de desprenderse de activos por valor de 6.000 millones de euros. El comprador es la germana BASF, que abonará 5.900 millones de euros en una operación concebida expresamente para obtener el visto bueno comunitario al acuerdo”.

Ahí está. Monsanto “desaparece” (aparentemente, claro), pero sus semillas, sus transgénicos, todo, todo pasar a ser Bayer (sin santo). Es tremendo, pero así ocurre.