CAMBIO ESPERMA POR CONCESIÓN DE APAGAR LA LUZ…
Uno de los espías cubanos que han quedado libres, Gerardo Hernández, cuando salió y llegó a Cuba, se encontró con su esposa, la cual estaba embarazada, y todo el mundo cómo era posible. En declaraciones al diario The New York Times, el senador demócrata Patrick Leahy -uno de los principales promotores del cambio de pol
Uno de los espías cubanos que han quedado libres, Gerardo Hernández, cuando salió y llegó a Cuba, se encontró con su esposa, la cual estaba embarazada, y todo el mundo cómo era posible.
En declaraciones al diario The New York Times, el senador demócrata Patrick Leahy -uno de los principales promotores del cambio de política con Cuba- explicó que, en los meses anteriores a la liberación del espía cubano, las autoridades estadounidenses habían dialogado con la esposa de Hernández, Adriana Pérez de 44 años, quien les dijo que quería tener un hijo antes de ponerse demasiado mayor.
Este hombre había sido condenado a doble cadena perpetua en el año 2001, pero hace ocho meses y medio se consiguió, por obra y gracia del beneplácito de la administración de Barack Hussein Obama, que este señor pudiera donar su esperma, ya que su mujer tiene 43 años y quería tener un hijo de su esposo –pensando que nunca más lo volvería a ver-. Y así se hizo. Le hicieron llegar a la señora el esperma correspondiente y la señora ahora le pudo recibir embarazada de él.
Esto no deja de ser una garantía de solidaridad, hecha 13 años después de meterlo preso.
En el diario The New York Times se hacen estas revelaciones y también nos hemos enterado ahora de que, a cambio de la anterior concesión por parte de los estadounidenses, los cubanos permitieron que al preso norteamericano Alan Gross –que ha sido liberado estos días- se le apagara la luz por la noche –estaba en una celda con la luz permanentemente encendida como forma de tortura, claro-. También le dieron un ordenador y le dieron acceso a internet.
¿Qué les parece? “Cambio esperma por concesión de apagar la luz”… Una cosa por otra: ustedes mejoran las condiciones del preso de mi país, y yo les permito obtener esperma del preso de su país.
Las cosas después se han resuelto “felizmente”, y decimos así porque esta señora cubana se ha quedado embarazada, este señor cubano ha quedado libre, y el otro señor norteamericano también ha sido liberado –y encima el gobierno de EEUU le ha concedido 3,2 millones de dólares por un seguro que tenía con la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) que le había contratado para ir a Cuba.
¡Todos contentos! Fenomenal, fenomenal…