CAMPAÑA INTERNACIONAL POR ABUSOS EN CENTROS DE REFUGIADOS DE AUSTRALIA
Esta noticia no ha salido en titulares pero nos ha parecido muy significativa. Recordemos que Max Weber define al Estado (y sobre esto parece que no hay discusión, ni desde la derecha, desde la izquierda, o desde el centro) como “aquel grupo de personas que en un tiempo determinado, en un lugar determinado, reclaman pa
Esta noticia no ha salido en titulares pero nos ha parecido muy significativa.
Recordemos que Max Weber define al Estado (y sobre esto parece que no hay discusión, ni desde la derecha, desde la izquierda, o desde el centro) como “aquel grupo de personas que en un tiempo determinado, en un lugar determinado, reclaman para sí el uso legítimo de la violencia”. ¿Y qué es lo que hace legítima su violencia? Pues que son los gobernadores; así de simple. Esa es la diferencia entre los terrorismos y otro tipo de actuaciones: la “legitimidad” (pongan esta palabra entre comillas).
En el caso de esta noticia, nos da auténtica vergüenza darla porque, un país que considerábamos y teníamos por bastante estable, donde –en teoría al menos- parece que eso de la democracia parecía que imperaba, y que el respeto a la ley era algo muy considerado y demás, pero... vamos escuchando noticias de vez en cuando, y vamos enterándonos de la historia de Australia, y vemos que en este país se han cometido auténticas barbaridades (ya no decimos con los aborígenes en cuanto a las actuaciones para que se “civilizaran” –entre comillas-), pero también se siguen cometiendo...
Resulta que Australia castiga con dos años de prisión a los empleados que denuncien abusos en centros de refugiados. No es que castiguen a quienes denuncien falsamente, sino a quienes denuncien abusos… Es decir, los abusos existen pero no se pueden denunciar.
¿Por qué?, ¿porque son refugiados?, ¿porque no son ciudadanos australianos o, al menos, de la Commonwealth, y no tienen derechos?
A través de la red social Twitter (por el momento, porque se pretende que la iniciativa se extienda a otras redes sociales), y mediante un retuit se ha lanzado una campaña para “hablar por los que no pueden”, en la que se pide que las personas expresen su opinión y también informen sobre posibles abusos sobre refugiados en Australia.
Los trabajadores de dichos centros de refugiados ya que viven silenciados por sus contratos: una cláusula de confidencialidad les prohíbe contar lo que viven a diario. De hacerlo, se enfrentarían a una pena de cárcel porque el Gobierno australiano promulgó el pasado julio una ley que castiga con hasta 24 meses de prisión a los trabajadores que denuncien abusos en los centros de asilo del país.
¡Es ley! Es la legalidad de aquel país.
Según el Consejo de Refugiados de Australia (Refugee Council), en los últimos tres años han ocurrido en dichas instalaciones (de las que hay 11 en todo el país): 33 asaltos sexuales (que no se pueden denunciar. Aunque se esté al lado, si se es funcionario no puedes denunciarlo), 67 abusos a niños y hasta siete muertes (que se supone que está penado por la ley, y… teníamos entendido que la colaboración por no denuncia de un delito, es delito también: se le llama encubrimiento. ¿O es que a los refugiados no se les considera personas y no es delito?). ¡Qué cinismo!, no se puede ser más cínico como democracia establecida en la que se dice que la ley está por encima de todo… (excepto si se habla de refugiados).
Al parecer hasta ahora nadie ha pagado por dichos delitos. Actualmente hay 30.000 solicitantes de asilo en Australia (que cuenta con poco más de 23 millones de habitantes), y más de 1.500 están en centros de detención del país. Es decir, todos esos refugiados están al libre albedrío de quien quiera hacer algo porque no se puede denunciar.
La denuncia se hace empleando el ‘hashtag’ o etiqueta: #HusgTag (que significa ‘EtiquetaDeSilencio’ en inglés, creada por M&C Saatchi), a la cual se le añade una frase (un mensaje de menos de 140 caracteres:
TheBoRdeRFoRceAcTSaySTwoYeArsInPrisonForAnyDetentionCentreWorkerWhoSpeaksUpAboutOffshoreRefugeeAbuse) que los trabajadores pueden retuitear (acto que no se considera ilegal), y de esta forma denuncian los hechos. Pretenden conseguir 100.000 menciones de un mensaje que reivindique su situación antes de mayo para que Congreso y Senado revisen la ley.
Creemos que esto que ocurre en Australia con los refugiados es delito de lesa humanidad. A nuestro parecer sí lo es, pero ya verán como no va a salir mucho en la prensa.