CASO KOLDO: YA HA DECLARADO ÁBALOS Y, POR AHORA, COMO SI NADA
Ábalos ha declarado que no cobró ninguna comisión. Tres horas ha estado hablando con el juez, y le han preguntado de todo. Ha dicho que ha hablado ya de todo lo que tenía que hablar, Y de Aldama ha dicho “Es un impostor al que le falsifican documentos.” JC Afán : Aunque ha ido voluntariamente a declarar, es la antesala
Ábalos ha declarado que no cobró ninguna comisión. Tres horas ha estado hablando con el juez, y le han preguntado de todo. Ha dicho que ha hablado ya de todo lo que tenía que hablar, Y de Aldama ha dicho “Es un impostor al que le falsifican documentos.”
JC Afán: Aunque ha ido voluntariamente a declarar, es la antesala de que pidan el suplicatorio[i]. Él se ha adelantado. Entonces no tiene por qué decir todo, y puede hacer ver su opinión, y hacer considerar que su opinión es la verdad. No está obligado a decirla. Me da la sensación de que el señor Aldama tiene un recorrido como para tener material de seguridad para guardarse su espalda, por todos los palos que ha ido tocando en muchos sitios.
JLP: Lo increíble es que no ha arrastrado a nadie… ¡Todavía!
JC Afán: Hombre, hay una expresión, de las grabaciones que se han hecho a uno de los socios de lo del petróleo (del de los 180 millones y demás) que dice, hablando con un socio de este asunto: “Bueno, hay cosas que no le tenemos que contar a la Fiscalía. Y yo te respeto. Porque yo soy un gran hijo de puta, pero contigo me he portado bien”. Es decir, el señor tiene ya experiencia en manejo… Porque, por ejemplo, lo de tener contactos para comprar oro, vender oro, hacer trueques de estas cosas a nivel internacional, usted no, ¿verdad? Pues él, sí.
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[i] En España, el suplicatorio a las Cortes es un requisito procedimental mediante el cual el Poder Judicial hace una petición para proceder penalmente contra un miembro del Poder legislativo. El suplicatorio lo formula la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo y se dirige a la Presidencia del Congreso de los Diputados o del Senado, según se trate de un diputado o de un senador, para que la Cámara correspondiente estudie y, mediante votación, autorice o no, dicha petición o súplica. La necesidad del suplicatorio para ser procesado forma parte de las prerrogativas de los parlamentarios españoles.