CHANCHULLOS INMOBILIARES DE LA IGLESIA MADRILEÑA
“Operación Padilla: así opera la trama oculta de la Iglesia que expolia fundaciones millonarias en Madrid” “El arzobispado vendió edificios por más de 100 millones de euros entre 2016 y 2019. Las operaciones inmobiliarias alertan a Roma y llegan a la justicia española. El 30 de junio de 2016, un zaragozano de unos 50 a
“Operación Padilla: así opera la trama oculta de la Iglesia que expolia fundaciones millonarias en Madrid”
“El arzobispado vendió edificios por más de 100 millones de euros entre 2016 y 2019. Las operaciones inmobiliarias alertan a Roma y llegan a la justicia española.
El 30 de junio de 2016, un zaragozano de unos 50 años, de estatura baja, nariz achatada, con don de palabra y que llegó a ser director de El Correo de Andalucía, entró por sorpresa en un bajo de la calle Núñez de Balboa 93, de Madrid. El hombre en cuestión acababa de ser nombrado por el arzobispo de la capital presidente de las 74 fundaciones de la Iglesia madrileña. El arzobispo (que también ostenta el nombramiento de cardenal) Carlos Osoro le encomendó la misión de dirigir una especie de ministerio madrileño con más de 1.000 empleados a su cargo. El creyente desconocido se llama David López Royo y es uno de los personajes principales de esta historia. “Es como un encantador de serpientes”, cuenta una exempleada suya.
Aquella tarde, Royo entró por la puerta de la Fundación Molina Padilla con don de mando; ejecutar las órdenes del arzobispo desde el principio. En ese local se encontraba sentada una mujer en su despacho. Gema Molina, de mediana edad, cuenta ahora que se levantó sorprendida ante esta visita inesperada. Ella gestionaba la fundación desde los años ochenta. Toda una vida dedicada a cuidar la
herencia de su tío-abuelo. A fin de cuentas, pertenece a una familia que roza la aristocracia. Es sobrina del malagueño Alfonso Molina Padilla, un reputado abogado del siglo pasado que llegó a codearse con el rey Alfonso XIII y con el cardenal Tarancón.
El tío Alfonso murió sin descendencia en 1957 a los 82 años. Sin hijos, firmó en su testamento la creación de una fundación con su nombre. La idea era muy simple. Ofrecer becas a los estudiantes más necesitados de su querida provincia de Málaga con una parte del dinero recaudado de su patrimonio. Los dos grandes bienes de la fundación son, entre otros, dos bloques de pisos de cinco plantas ubicados en el corazón del acomodado barrio de Salamanca de Madrid. Aquí viven alrededor de 70 familias en alquiler. Con la renta de estas casas, la fundación revierte el 70% de los beneficios en ayudas para alumnos malagueños de pocos recursos. Un círculo de gran auxilio para los más vulnerables.
La Fundación Molina Padilla ha estado gestionada por su linaje. En sus estatutos siempre ha figurado que el administrador sea familia del fundador. Con la condición, eso sí, de que el presidente sea el arzobispo de Madrid. De ahí que la Iglesia tutele esta fundación civil. Y de ahí que el zaragozano Royo se presentara en aquel bajo la tarde de junio de 2016 como representante del arzobispo Osoro. Royo lo tenía muy claro desde el principio. Según fuentes cercanas al cardenal, él mismo dijo al arzobispo que había que fusionar la mayoría de las fundaciones de Madrid. Qué era eso de tener 74 pudiendo tener cuatro o cinco grandes. Aseguraba que la mayoría estaban muy mal gestionadas. Un argumento que niega a este diario Adolfo Lafuente, el que fuera anterior presidente de las fundaciones. “Royo ha metido la mano en casi todas”, asegura un conocido sacerdote de la región.
Entre 2016 y 2018, Royo se dedicó a reunirse con los patronos de las 74 fundaciones de la Iglesia. La mayoría de los consultados reconocen ahora que tenía mucha prisa por ejecutar su ansiado plan de fusión. Su idea escondía la venta de los patrimonios de las fundaciones más jugosas de Madrid para, después, comprar un inmenso solar. Su plan era levantar una “Ciudad de la Misericordia” en un rincón de la capital de España tras contar con el visto bueno del arzobispado. Una especie de mini Vaticano, que contaría con residencias de mayores, de estudiantes y de colegios católicos. Una quimera.
Entre 2016 y 2018 sucedió un hecho clave en toda esta historia. Mientras Royo gestionaba las 74 fundaciones de la Iglesia, fichó también como director por la fundación privada “Chávarri Por el Bien común”, una fundación ajena a la fe que pertenece al despacho madrileño Chávarri Abogados. Este bufete es otra pata fundamental de esta trama eclesiástica. Royo, que ha confesado a este periódico que trabajaba de manera altruista para la Iglesia, empezó a recibir un salario mensual de este despacho. Royo, por tanto, comenzó a trabajar a la vez para la Iglesia y para estos abogados.
El abogado Clemente se impuso un salario como secretario de la fundación Molina de 3.000 euros al mes.
El Vaticano, al enterarse de estas noticias, envió en junio a un abogado para asesorar al cardenal ante este mayúsculo escándalo. El enviado de Roma ha encargado a un bufete de Madrid revertir todas las operaciones ante el acecho de la justicia. “Es todo muy complicado”, explica el propio letrado por teléfono.
Los edificios de la Fundación Molina Padilla no serán vendidos por el momento. En la última reunión del pasado mes de mayo, el arzobispo ordenó revertir de nuevo la venta para, dos días después, anunciar su marcha de la fundación. El resto de los patronos continúan. Han ordenado un último golpe. Tras la marcha del arzobispo quieren cambiar los estatutos para renovar al 50% de los patronos en 100 días. Es decir, para echar al único miembro de la familia Molina que aún queda en la fundación. Mientras tanto, los niños de Málaga se han quedado sin becas por primera vez este año porque las cuentas están ahogadas. “Lo peor”, cuenta ahora Carlos Herrero, esposo de Gema Molina, “es que personas que deberían haberse dedicado a hacer el bien, se han querido enriquecer con engaños y mentiras”.
https://elpais.com/espana/madrid/2020-12-06/operacion-padilla-asi-opera-la-trama-oculta-de-la-iglesia-que-expolia-fundaciones-millonarias-en-madrid.html