CIENTÍFICOS ESPAÑOLES DESCUBREN UN MECANISMO DE INICIACIÓN DE LAS METÁSTASIS TUMORALES
Ha salido en su primera página de la prensa; el mundo de la Ciencia española está de enhorabuena: científicos españoles del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona acaban de descubrir uno de los mecanismos de la iniciación a creación de metástasis en los tumores. La investigación ha contado con la parti
Ha salido en su primera página de la prensa; el mundo de la Ciencia española está de enhorabuena: científicos españoles del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona acaban de descubrir uno de los mecanismos de la iniciación a creación de metástasis en los tumores.
La investigación ha contado con la participación del Instituto de Investigación del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona (que ha cedido cerca de 40 tumores de pacientes que han sido analizados). Este hospital es pionero en las investigaciones en torno a las neoformaciones.
Sus ensayos con ratones con cáncer han descubierto que una dieta más rica en grasas (concretamente en el ácido palmítico, un ácido graso de origen vegetal y componente principal del aceite de palma y de coco -presente en una gran variedad de comidas procesadas-) demostró ser, con diferencia, el mayor inductor de metástasis cuando se ingiere en exceso (acelera la metástasis hasta un 15% y hace que ésta sea más agresiva). Parece ser que este ácido palmítico que impregna las células tumorales les da “permiso” para que emigren a otros lugares, y permite que el sistema inmunológico no se dé por aludido, y esto sería una capa de protección que tendrían las células tumorales (esta grasa).
Los investigadores aseguran que con el aislamiento de la proteína que capta esta grasa las metástasis se reducen.
El grupo investigador es especialista en un tipo de células madre que están presentes en los tumores y cuyo papel es potenciar su crecimiento. Estudiando el comportamiento de estas células en muestras de carcinoma oral humano encontraron una subpoblación que apenas se dividía y que presentaba características muy similares a las de las células de la metástasis. Además, estas células mostraban un metabolismo muy elevado de las grasas, lo que llamó la atención de los investigadores. Encontraron que la proteína CD36 (una molécula que transporta grasas o es receptora de los ácidos grasos) está presente en la superficie de las células tumorales en niveles muy altos. La metástasis se encarga de afectar otras zonas del cuerpo diferentes de donde se ha encontrado el tumor original, por lo que este estudio indica que si se eliminara esta proteína, encargada de la metástasis, el tumor solo podrá crecer en el tejido de donde es originario, pero no podrá reproducirse en otros tejidos.
(¡Pobrecitas las grasas!, ya tenían mala fama, y ahora con esto va a ser terrible).
Los profesionales probaron una terapia (hasta ahora solo en ratones, dice la prensa) que consiste en aplicar anticuerpos a esta proteína para bloquear la puerta de entrada de estas grasas. Con la aplicación dicha terapia han comprobado que entre un 10 y un 15% de los casos la metástasis desaparece completamente y en los casos que no desaparece su extensión reduce casi de un 90%.
Parece ser que los estudios de los tumores se han realizado en humanos (de hecho se ha colaborado con el departamento de oncología del Hospital Vall d’Hebron), pero para conseguir una aplicación terapéutica en la clínica en personas con metástasis se necesitan entre cinco y diez años de ensayos clínicos y pruebas. El estudio ha salido publicado en la revista Nature, lo cual es casi “palabra de Dios”.
Enhorabuena sobre todo al descubrimiento; enhorabuena a los colegas españoles (Gloria Pascual y Salvador Aznar) que ya estaban trabajando con estas posibilidades y que han dado con el CD36.
Todo es producto del metabolismo lipídico. Forma pare de la comida basura y la comida procesada, y nosotros añadiríamos que también forma parte de los productos muy refinados (como el azúcar y la sal). Todos los destilados estarían también en una parte en ese proceso.
¡Ahí está! Es algo que se puede bloquear y se bloqueará. En cinco o diez años podremos tener el medicamento capaz de hacerlo (esperemos que sea antes).