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CIENTÍFICOS ESPAÑOLES: VUELVEN Y SE ACABA EL DINERO

Un plan español de atracción de talento internacional deja a la deriva laboral a 700 científicos Los investigadores de excelencia vinieron en 2022 con una partida de ayudas María Zambrano que se agota en 2024 y no hay planes para consolidarlos. Unos 700 investigadores se instalaron hace dos años en España bajo el parag

Un plan español de atracción de talento internacional deja a la deriva laboral a 700 científicos

CIETNIFICOSLos investigadores de excelencia vinieron en 2022 con una partida de ayudas María Zambrano que se agota en 2024 y no hay planes para consolidarlos.

Unos 700 investigadores se instalaron hace dos años en España bajo el paraguas del programa de ayudas para la atracción de talento internacional María Zambrano, lanzado en enero de 2021 por el extinto Ministerio de Universidades y sufragado con fondos europeos. El sueldo en bruto era bueno (4.000 euros al mes) y se ofrecía una pequeña ayuda para acomodarse (3.500 euros). La oferta estaba enfocada en jóvenes extranjeros y españoles con muy brillantes trayectorias y en nacionales talentosos de más edad que estuvieran trabajando fuera y quisieran regresar. Aunque en el anuncio no había un compromiso por escrito de estabilización tras el final del contrato (de uno, dos o tres años), a juzgar por las intenciones expresadas por el ministro Manuel Castells en público ―expatriado casi toda su vida y sensible a su problemática―, ellos no esperaban que el Estado trajese a españoles de vuelta para luego expulsarles otra vez. Su historia, sin embargo, se torció desde el principio y su porvenir laboral está en el aire.

Estos investigadores se sienten ahora “ninguneados”. Tienen la sensación de haber pinchado en hueso con las universidades ―”lo que han hecho es vampirizar los fondos europeos, se han gastado cero euros en nosotros”, resumen―, así que han decidido hacer pública su situación con la complicidad de Sumar en la Comisión de Ciencia. Aspiran también a reunirse con elcientifico Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que no ha hecho declaraciones a este diario. Tampoco se ha pronunciado la conferencia de rectores (CRUE). Este lunes la ministra Diana Morant se reúne con los rectores en el seno del Consejo de Universidades para hablar de financiación.

“En la convocatoria María Zambrano ―llamada recualificación del sistema universitario― se pedía específicamente un impacto en las nuevas líneas de investigación del grupo receptor. Esto hacía pensar que, tanto las universidades como el país, se verían reforzados e intentarían retener a las personas atraídas. Desconozco el motivo, pero, desde luego, no ha sido así”, se sorprende el biomédico Sergio Pedraza, de 32 años, que volvió a la Universidad de Córdoba tras un posgrado de dos años y medio en el reputadísimo King’s College London.

La mayoría de las universidades, con unos presupuestos muy diezmados, optaron por descontar a los zambranos todas las cuotas patronales (el importe mensual que paga la parte contratante para desempleo, Fogasa o formación) ―una práctica que ha llegado al Tribunal Supremo tras fallar en contra de ellas los tribunales superiores de Madrid, País Vasco o Galicia― en vez de asumir ese coste, lo que redujo su sueldo (tras restar los impuestos) a 2.200 euros. Su futuro, a juzgar por los 33 relatos biográficos recopilados por EL PAÍS ―unos 200 se han organizado, de los que los hombres han sido los más dispuestos a dar la cara―, es menos halagüeño de lo esperado. No les dejan presentarse a programas para convertirse en fijos, al considerarlos externos a esa universidad, y denuncian que no están pudiendo liderar proyectos de investigación ―vitales para poder tener suficientes méritos para lograr un contrato temporal sustancioso como los Ramón y Cajal o Marie Skłodowska-Curie―, porque para estar al frente de uno tienen que tener un salario que cubra todo el periodo, y los campus no suelen querer comprometerse a extender su estancia.

cientificos 3En el horizonte del ministerio ―y así se refleja en las noticias de enero de 2021― , se vislumbraban los puestos que dejan los jubilados en masa, que permiten a las universidades estabilizar a muchos profesores, entre los que podrían encontrarse estos 700 científicos. Ese vacío en los escalafones altos es indiscutible ―entre 2019 y 2029 se van a jubilar 20.000 profesores― y la tasa de reposición se sitúa en el 120% (las universidades pueden meter en plantilla hasta a 12 profesores por cada 10 jubilados), pero, sin embargo, el porcentaje de precarios no baja.

https://elpais.com/educacion/2024-04-15/un-plan-espanol-de-atraccion-de-talento-internacional-deja-a-la-deriva-laboral-a-700-cientificos.html