CINCO RAZONES PARA NO ENFADARSE (DICEN)
Recogemos la noticia del diario El País: “Nunca convencerás a nadie y otras cuatro razones para no enfadarse. Hay mil motivos para perder los nervios, pero casi siempre empeorará las cosas y supondrá un gasto de energía excesivo y estéril. A veces la no acción es mejor que cualquier movimiento.” ¡Eso dice un estudio! ¿
Recogemos la noticia del diario El País:
“Nunca convencerás a nadie y otras cuatro razones para no enfadarse. Hay mil motivos para perder los nervios, pero casi siempre empeorará las cosas y supondrá un gasto de energía excesivo y estéril. A veces la no acción es mejor que cualquier movimiento.”
¡Eso dice un estudio! ¿Ve usted a qué conclusiones han llegado? ¿No sabía esto? ¿Y qué me dice usted de esta verdad? "No convencerás a nadie, entre otras razones, para no enfadarse".
“Veamos cinco razones por las que eso es así:
“1. La otra parte no entenderá nada. Cada cual actúa desde su nivel de conciencia, a partir de una experiencia y de una visión determinadas del mundo. Para esa persona es totalmente lógico conducirse así. Por eso jamás podrá contemplar el problema con nuestros ojos. De hecho, nuestra reacción le parecerá al otro mucho más grave que el hecho concreto que desaprobamos.”
“2. Todo reproche crea su justificación. Hace ya nueve décadas, el autor del manual Cómo ganar amigos e influir sobre las personas señalaba que “la crítica es inútil porque pone a la otra persona a la defensiva, y por lo común hace que trate de justificarse”. Dale Carnegie añade: “La crítica es peligrosa porque lastima el orgullo, tan precioso de la persona, hiere su sentido de la importancia y despierta su resentimiento”. Eso nos lleva al siguiente punto.”
“3. El enfado se interpreta como arrogancia. El hecho mismo de señalar al otro lo que ha hecho mal será visto como un desequilibrio de fuerzas. Quien se indigna adopta una postura de superioridad moral, ya que nos da a entender que sabe hacerlo mejor, que tiene valores más sólidos o que es capaz de ver lo que la otra parte no ve. Incluso cuando nuestra intención sea ayudar o evitar peligros, el otro puede vivirlo como una humillación.”
“4. Nunca convencerás a nadie. Del mismo modo que no nos pueden empujar a cambiar de equipo de fútbol o de partido político, ante cualquier situación tensa el ego se atrinchera en sus posiciones. Por este motivo, a no ser que utilicemos una estrategia persuasiva muy sutil, al cuestionar al otro, este se refuerza.”
“5. Es un gasto innecesario de energía, tiempo y relaciones. Uno de los proverbios chinos más célebres aconseja: “Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta”. Sobre esto último, los enfados no solo deterioran o incluso rompen vínculos que ha costado mucho crear. También apartan nuestra atención de las cosas realmente importantes.”
“El psicólogo Marshall Rosenberg propuso en 1972 renunciar a cualquier reproche, crítica, juicio o culpabilización si de verdad queremos entendernos con el otro. En una comunicación no violenta están fuera de lugar las opiniones que nadie nos ha pedido y los análisis psicológicos que supongan una patología en el otro.”
“Decir “eres un narcisista” y pensar que el otro va a cambiar refleja una gran ignorancia de cómo funcionan las relaciones humanas.”
“En lugar de señalar, la alternativa es expresar cómo te sientes. Según Rosenberg: “Si evaluamos desde el corazón y desde nuestras necesidades, el otro se identifica.”
¡Eso lo dice este señor pero…! Esto está bien solo para un artículo del periódico.
“2. Todo reproche crea su justificación. Hace ya nueve décadas, el autor del manual Cómo ganar amigos e influir sobre las personas señalaba que “la crítica es inútil porque pone a la otra persona a la defensiva, y por lo común hace que trate de justificarse”. Dale Carnegie añade: “La crítica es peligrosa porque lastima el orgullo, tan precioso de la persona, hiere su sentido de la importancia y despierta su resentimiento”. Eso nos lleva al siguiente punto.”
“5. Es un gasto innecesario de energía, tiempo y relaciones. Uno de los proverbios chinos más célebres aconseja: “Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta”. Sobre esto último, los enfados no solo deterioran o incluso rompen vínculos que ha costado mucho crear. También apartan nuestra atención de las cosas realmente importantes.”