COLOMBIA: CONTINÚA LA BÚSQUEDA DE LOS NIÑOS DESAPARECIDOS TRAS CAER UNA AVIONETA
Ya recordarán ustedes que una avioneta, con cuatro niños y una mujer que iba a encontrarse con su marido colombiano, cayó en las selvas del sur del país. El padre huyó de su pueblo del Amazonas por la violencia y su esposa y sus hijos acudían a su encuentro cuando la avioneta en la que viajaban se desplomó. Murieron la
Ya recordarán ustedes que una avioneta, con cuatro niños y una mujer que iba a encontrarse con su marido colombiano, cayó en las selvas del sur del país. El padre huyó de su pueblo del Amazonas por la violencia y su esposa y sus hijos acudían a su encuentro cuando la avioneta en la que viajaban se desplomó. Murieron la madre, el líder indígena y el piloto, pero los cuatro niños desaparecieron. Llevan 28 días desaparecidos. Tienen un año, cuatro, nueve y trece años.
La búsqueda continua. Localizaron una huella sobre el terreno fangoso que por su tamaño, al parecer, pertenecería a Lesly, la niña de 13 años", informaron las Fuerzas Militares en un comunicado. La niña Lesly Mukutuy y sus hermanos Soleiny Mukutuy, de 9 años; Tien Noriel Ronoque Mukutuy, de 4 años, y el bebé Cristin Neriman Ronoque Mukutuy, que el pasado 26 de mayo cumplió un año de vida, están perdidos desde hace un mes tras el accidente del avión Cessna 206 en el que viajaban con tres adultos que fallecieron, incluido el piloto.
Los menores viajaban desde el resguardo indígena de Araracuara, situado entre los departamentos de Caquetá y Amazonas, donde vivían, hasta San José del Guaviare, capital del Guaviare, junto a su madre y un líder indígena. El aparato desapareció el 1 de mayo y fue hallado estrellado días después, con los tres adultos muertos en su interior, pero sin rastro de los niños. Los socorristas retiraron del avión los cadáveres de la madre de los niños, Magdalena Mukutuy; del líder indígena Hermán Mendoza y del piloto del Cessna 206, Hernando Murcia.
Al principio, el presidente Petro dijo que los habían encontrado, pero les habían informado mal. Según un reportaje que hemos visto, la búsqueda se está haciendo por tierra, mar y aire, por todos los sitios. Y aseguran que tienen que estar vivos porque, por todo lo que han peinado, si estuvieran muertos, los perros y los detectores infrarrojos, etc. ya los hubieran detectado.
Y, si están vivos, hay todo tipo de sospechas, incluida la hipótesis de que están con alguna tribu oculta en esa zona que no sabían que existían. Un avión de rescate, incluso ha repartido pegatinas con mensajes escritos en el lenguaje indígena, por si acaso, para que sepan que los están buscando, que los quieren, y que no tengan miedo.
Nos parece una cosa increíble. Evidentemente, tienen razón en que, si no nos han encontrado hasta ahora, todo hace pensar que estén vivos. Pero… ¿un niño de un año, uno de cuatro, y otro de nueve? ¿Solos? El de 13 años, que será el que los lleva, tiene recursos para llevar la voz cantante. Pero…
Demoledor y preocupante. Colombia está muy sensibilizada ahora mismo con ese tema. Son 28 días ya.
Pero, ojo, la cantidad de recursos que se están moviendo. En la búsqueda intervienen en tierra cerca de 300 militares e indígenas de la zona, y se hace con la ayuda de helicópteros y equipos satelitales.
Claro, es una selva súper espesa, súper cerrada. Entonces, las dificultades son enormes para avanzar, en un sentido o en otro sin saber por dónde han cogido estos muchachos.
Y la casualidad de que el golpe de la avioneta hiciera que ellos quedaran ilesos -en un principio, por lo menos- y que, en cambio, la madre y el piloto fallecieran.
En fin, ahí está, ahí está, ahí está, esta novedad.