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COMER POCO ALARGA LA VIDA

Parece ser que ahora se reafirma una milenaria tradición alimentaria oriental. Un equipo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard (HSPH) ha publicado en la revista Cell los resultados de sus estudios, según los cuales “comer poco alarga la vida”. Esta idea no es nueva, sino que es una antigua recomen

Parece ser que ahora se reafirma una milenaria tradición alimentaria oriental.

Un equipo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard (HSPH) ha publicado en la revista Cell los resultados de sus estudios, según los cuales “comer poco alarga la vida”.

Esta idea no es nueva, sino que es una antigua recomendación de salud oriental conocida como {tip 'Hara Hachi Bu'::En la isla japonesa de Okinawa, los pobladores rezan el mantra tradicional Hara hachi bu antes de ingerir alimentos. Literalmente significa “estómago lleno 8 veces de 10”. En la vida práctica se traduce en comer hasta alcanzar un 80% de la saciedad. El estómago tarda de 10 a 20 minutos en enviarle señales al cerebro de que ya está lleno, por lo que dejar de comer antes no significa quedarse con hambre, sino darle tiempo al organismo para que procese los alimentos. De esta manera, se evita ingerir calorías extra y la molesta sensación de haber comido demás. Hara hachi bu es una filosofía alimenticia que mantiene un control sobre la ingesta de calorías y promueve comer en consciencia, es decir, eliminar la prisa y poner nuestra atención tanto en los alimentos (olores, sabores, texturas, colores) como en nuestro propio cuerpo para aprender a detectar cuando nos sentimos satisfechos.  } 'Hara Hachi Bu' {/tip} (transcripcion del Japonés (Kanji) 腹八分, Japonés はらはちぶ Hara Wa Chi Bu, Chino Fù Bā Fēn, literalmente “estómago 8 partes [de 10]”), una enseñanza del pensador chino Confucio que se traduce por “comer hasta alcanzar un 80% de saciedad es saludable”, y que un proverbio japonés lo recoge diciendo “ocho partes de diez de un estómago lleno mantienen al hombre; las otras dos mantienen al doctor”

No hay que comer del todo, es decir, no hay que llenarse del todo –tal como recomendamos siempre en nuestro programa de radio Comer Salud-. Hay que quedarse siempre con un poco de hambre; no llegar nunca al 100% de la capacidad del estómago, y eso nos ayudará a mantenernos sanos y longevos.

Esta tradición milenaria parece ser que ahora tiene respaldo en la ciencia. Los investigadores de la HSPH han identificado en ratones un mecanismo molecular clave que puede ayudar a explicar por qué comer menos puede prolongar la vida.

Todo depende del Sulfuro de Hidrógeno (H2S), pues se ha comprobado que cuando en la célula hay restricción calórica –menos alimentación- este compuesto protege de la oxidación a las mitocondrias -centrales energéticas de las células-. Experimentos con moscas o gusanos han mostrado que si se les suplementa con H2S, o se les da algún medio para generarlo, aumentan su protección frente a daños como el que produce el estrés oxidativo y, en el caso de moscas y gusanos se prolonga su existencia. A la inversa, cuando se anula la capacidad de las células para producir H2S, se produce el efecto opuesto. Así mismo, los científicos han observado que, restringiendo en la dieta la presencia de dos aminoácidos, la metionina y la cisteína, se incrementa la producción de H2S, y se reducen los daños producidos cuando, por ejemplo durante el trasplante de un órgano o un derrame cerebral, se detiene el flujo sanguíneo.

Lo que se ponía en duda –el que la menor ingesta de calorías ayudaría a la longevidad- ahora se conoce con mayor seguridad gracias a esta investigación.

Ha habido una experimentación realmente importante previa a esta conclusión. Habrá que adentrarse en este Sulfuro de Hidrógeno para comprender mejor cómo puede colaborar en alargar, prolongar y mejorar nuestra calidad de vida.