BUEN VIAJE A UN CONDENADO POR PERTENECER A UNA CASTA MAL VISTA
Esta noticia es francamente conmovedora. ¿Recuerdan ustedes a Rafael Ricardi ? Este hombre, oriundo de Cádiz (España), tuvo en su juventud ciertas debilidades -fue drogadicto y tenía mala fama y mal criterio-, y en un momento determinado fue declarado culpable de haber realizado una violación porque una mujer "lo recon
Esta noticia es francamente conmovedora.
¿Recuerdan ustedes a Rafael Ricardi? Este hombre, oriundo de Cádiz (España), tuvo en su juventud ciertas debilidades -fue drogadicto y tenía mala fama y mal criterio-, y en un momento determinado fue declarado culpable de haber realizado una violación porque una mujer "lo reconoció".
Con tal motivo fue condenado a 18 años de prisión y encarcelado en 1996. Todos pensaron que una vez encarcelado se terminaría una oleada de violaciones que se había venido realizando en la comarca de la Bahía de Cádiz desde el año anterior, pero resultó que no fue así; las violaciones continuaron produciéndose.
Una persona con criterio siguió investigando, y trece años después comprobó, al detener a otro violador, que el DNA de este último coincidía con el DNA del violador de la mujer que había reconocido a Ricardi. Hasta
ese momento no se había comprobado que el DNA de Ricardi no coincidía. Es decir, la mujer se había equivocado. Al parecer los dos hombres tenían cierto parecido, pero también hay que tener en cuenta que en los momentos de una violación, una mujer puede tener una imagen no exacta de su agresor. En este caso la equivocación fue con Rafael Ricardi.
Fue liberado en el año 2009, cuando fue declarado inocente tras muchos litigios. Nadie le pidió disculpas por los 13 años que pasó en la cárcel injustamente, eso sí, por los mismos recibió la indemnización más grande hasta entonces concedida por este motivo: más de medio millón de euros. Con este dinero empezó a vivir 'un poquito'.
Ayer, después de echarse una siesta ya no se despertó más. Se fue el señor Rafael Ricardi. Tenía 54 años. De los años que pasó tras ser puesto en libertad no pudo disfrutar mucho, entre otras cosas porque su familia empezó a litigar con él por la forma en que gastaba su dinero. ¡La familia! ¿Qué le importaría a ésta lo que hacía con su dinero? En la actualidad le quedaban 60.000 euros... ¿y qué?
¡Buen viaje para Rafael Ricardi! Usted sería un anónimo para una gran mayoría, pero para nosotros usted era una persona, una de las tantas personas que padecen la incomprensión de ser carne de cañón por pertenecer a una casta social poco afortunada. Los miembros de esta casta están siempre culpabilizados y, como consecuencia, condenados "porque sí".
¡Impresinante!