CONTINÚAN LOS CHAVISTAS TRAS GANAR SIN VENCER
El motivo de esta Expréss News , a las 06:06 am horas de España , es comunicar el resultado provisional de las elecciones en la República Bolivariana de Venezuela. Según el Consejo Electoral: El vencedor ha sido Nicolás Maduro , con un 50,66% de los votos; En segundo lugar Henrique Ca
El motivo de esta Expréss News, a las 06:06 am horas de España, es comunicar el resultado provisional de las elecciones en la República Bolivariana de Venezuela.
Según el Consejo Electoral:
- El vencedor ha sido Nicolás Maduro, con un 50,66% de los votos;
- En segundo lugar Henrique Capriles con un 49,07% de los votos (es segundo ya que había otros candidatos, aunque han conseguido muy pocos votos).
De los 19 millones de votantes, han acudido a las urnas unos 13 millones, lo que supone un 69%. Recuérdese que en octubre pasado votó un 80% (en las elecciones en las que se presentaba Rafael Chávez Frías).
Por lo tanto, continuismo chavista sin Chávez, y con una diferencia de apenas 235.000 votos. Difícil tarea le toca al señor Maduro puesto que estar con una oposición pisándole los talones de esa forma, significa que la mitad de la población no estará de acuerdo con sus decisiones.
La lectura que hacemos de estos resultados es que la estela de Chávez se ha apagado enormemente. Al no estar él, los 'sucedáneos' que vienen -como el señor Maduro- no son de interés para la población, y no hay especial creencia en ellos.
Por ello, aunque 'ha ganado' -costumbre de ganar del partido chavista- la diferencia, la ventaja con la oposición ha sido mínima, por no decir que inexistente.
A nivel de comentario particular, podríamos decir que cuando unas elecciones son tan justas -no en el sentido de la justicia, sino en el sentido del número- nos parece que deberían repetirse, porque no es posible gobernar un país con una oposición tan igual al partido en el poder. No hay ninguna pequeña mayoría en nada. De hecho, hay constituciones que exigen que haya una diferencia mínima: pero aquí la diferencia no llega ni a mínima: simplemente poco más de 200.000 votos entre 13 millones.La diferencia es demasiado pequeña. En estos casos se suele recurrir a una ‘segunda vuelta’ que se llama, porque ningún candidato ha sacado una diferencia significativa para que le sea posible gobernar tranquilamente, con oposición, sí, pero con una clara definición de la comunidad donde se realice la votación.
Esta es la "injusta" proporción del sistema democrático. Decimos injusta en el sentido de "justicia", porque cuando un pueblo está tan dividido y tan seccionado -prácticamente al 50%, que es el resultado real- significa que la comunidad no está definida, y lo que haga uno para el otro será malo, y viceversa.
Estos resultados no demuestran la voluntad popular tal como dice el candidato Maduro: "la voluntad del pueblo de haberle querido elegir"... No, señor Maduro, la voluntad popular se puede llamar así cuando hay una mayoría ostensible.
Ante los resultados no podemos decir, desde el punto de vista humanista, que esto haya sido lo que ha querido el pueblo venezolano sino que "contando y contando... ha resultado que uno ha sacado más votos que el otro".
Por lo tanto, no podemos asumir desde el punto de vista humanista un triunfo de esta categoría porque probablemente dentro de 15 días las cosas se invertirían en una segunda ronda. Debería haber una ley que limitara esta situación y que ayudara a la comunidad a la que se pertenece para que se decante por una opción u otra, porque en otro caso estamos ante una dicotomía muy dramática.
Es dramática porque sin tratarse ya del señor Chávez sino de su "delfín", éste va a tener que gobernar sin la experiencia -ya decíamos que el apellido le traicionaba-, sin el conocimiento, sin el saber que le es propio a un presidente o candidato.
¡Vamos a ver en qué queda todo esto!
Esperemos que -como dijimos ayer en el programa de TianTV "Impresiones"- que la oposición sea una verdadera oposición -con esa mayoría tan alta-, y en consecuencia que ejerza en el Congreso con los debidos respetos y reparos a cualquiera de las leyes que emane del gobierno. Esto incluye también estar de acuerdo con el gobierno en determinadas cosas, por supuesto.