COREA DEL SUR VUELVE A SUS ASUNTOS INTERNOS TRAS LAS OLIMPIADAS
Parece que cuando se terminan las cosas, se terminan. Decimos esto porque, aunque parece que se ha llegado al acuerdo también para que Corea del Norte esté presente en los Juegos Paralímpicos de Invierno bajo el mismo paraguas que han utilizado en los Juegos Olímpicos, (es decir, las dos Coreas volverán a formar un sol
Parece que cuando se terminan las cosas, se terminan. Decimos esto porque, aunque parece que se ha llegado al acuerdo también para que Corea del Norte esté presente en los Juegos Paralímpicos de Invierno bajo el mismo paraguas que han utilizado en los Juegos Olímpicos, (es decir, las dos Coreas volverán a formar un solo equipo), ayer decíamos que con la finalización de dichas Olimpiadas de Invierno parecía que retornaban ciertos temas: por un lado volvía la tensión (Trump decía que pasaba al segundo nivel de sanciones, etc.), y ahora la prensa nos habla de que también se retoma otro viejo tema.
Según lo aparecido en el diario La Vanguardia:
“La fiscalía de Corea del Sur pide 30 años de cárcel para la expresidenta del país por el ‘caso Rasputina’”.
Ustedes se acordarán de este caso, del que ya les hemos hablado en nuestras Exprés News.
“A la ex presidenta, Park Geun Hye, de 66 años, se la acusa formalmente de 18 cargos, incluidos los de corrupción, soborno, abuso de poder o filtración de secretos de Estado”.
“La Fiscalía considera probado que Park y su amiga Choi Soon-sil, conocida como la “Rasputina”, extorsionaron algo más de 50 millones de dólares a diversas empresas, entre ellas Samsung, a cambio de que éstas obtuvieran un trato de favor del Gobierno. Además de la pena de cárcel, los fiscales exigen a Park que pague una multa de 118.500 millones de wones (89,7 millones de euros o 110,5 millones de dólares)”.
“La ex mandataria no asistió a la última sesión del juicio y lleva sin asistir desde octubre al argumentar que el proceso y su encarcelamiento preventivo vulneran sus derechos”.
Nada nuevo bajo el sol, pero parece que la vida normal, después del paréntesis olímpico (como en la Antigua Grecia, con la Paz Olímpica durante los Juegos Antiguos), van a entrar en la rutina de lo que hacían antes.