CORONACION DE CARLOS III: NUESTRA CAPACIDAD COGNITIVA -COMO COMUNIDAD HUMANA- SIGUE SIENDO FEUDAL.
Y al lado de esto, no se lo pierdan: mañana van a coronar a Carlos III Rey de Inglaterra. ¿Saben cuánto cuesta toda la ceremonia? 100 millones, me da igual que sean de euros que de libras esterlinas. No es que lo estén pasando muy bien los ingleses, en cuánto a recursos: 100 millones. ¿Saben ustedes la expectación que
Y al lado de esto, no se lo pierdan: mañana van a coronar a Carlos III Rey de Inglaterra.
¿Saben cuánto cuesta toda la ceremonia? 100 millones, me da igual que sean de euros que de libras esterlinas. No es que lo estén pasando muy bien los ingleses, en cuánto a recursos: 100 millones.
¿Saben ustedes la expectación que está creando esto? Hay gente de todo el mundo para ver algo del paso de la carroza y de tal y de cual, ¿qué le pasa a nuestra especie?
¿Todavía seguimos cultivando las monarquías, de los sistemas feudales? Bajo el nivel que sea. Como aquí y los pueblos siguen conservando los nombres de sus señores: Casas de Benítez, Casas de Fernándo Alonso, Casas de Guijarro, casas de…el feudalismo más cruel que precedió a los sistemas teóricamente democráticos buenísimos, ese demoledor, demoledor, demoledor.
Ver como todo mundo está fascinado y no se lo perderían por nada del mundo, estan allí en acampada, han llegado de todas partes. Todas las televisiones, miles, millones de personas van a seguir la coronación de Carlos III.
¿Se puede entender esto fisiológicamente?
No. Solo se puede entender que el estado de consciencia de los ciudadanos ha entrado en una capacidad cognitiva, involucionante, estratificada, estandarificada, quieta. No tienen su propia vida, su propia identidad. No saben valorar sus propios recursos y necesitan tener un héroe, necesitan tener un símbolo en el que creer. Ya a creer en Dios, en las religiones no ha tocado, pero estos señores se siguen presentando ahí como la belleza de la belleza y todo el mundo habla del peso de la corona, de cómo andará, de cómo no andará, de los trapos que llevará puestos, de las personas y las personalidades que irán.
Es la noticia del mundo hoy, ¡del mundo!
Claro, evidentemente la noticia del mundo, porque las agencias de noticias así lo han querido. Ni la más mínima crítica. No: “Dios salve al rey”.
Ni la más mínima crítica. Y ellos se encargan de hacer toda la propaganda y toda la prosopopeya para que llegue hasta los más remotos rincones y todo el mundo quede extasiado.
Eso sí que es un efecto llamada, para cualquier pueblo o cualquier comunidad que pase necesidades y vea la coronación de hoy, dirá "yo me voy para allá, me voy para allá aunque sea… pase lo que pase".
En fin, parece que nuestra capacidad cognitiva -como comunidad humana- sigue siendo feudal, está totalmente abducida.
Y tenemos que admitir que la comunidad -en general- tiene su vida basada en la vida de otros, que son los que mandan, los que tienen. Se le calcula la fortuna a Carlos III de 3 000 millones o 16 000millones hablan otros. ¿Cómo es posible que una persona almacene esa esa barbaridad?
Pero en fin, el Imperio Británico -como ven- florece de nuevo y todos los británicos, -entre comillas todos- están muy contentos con su nuevo acontecer y todo el mundo mundial afirma que además las democracias más estables, más prósperas y más con menos riesgo de corrupción son los estados democráticos con monarquía. Entonces ya, fin de la propuesta. Vamos a seguir.
Parece que como si hubiera un stop en el tiempo, no hubiera ningún sentido autocrítico. ¿Eso es válido?, ¿sigue siendo válida esa referencia que debe de tener un ser humano en el siglo XXI?: la referencia de un rey que ha vivido a “cuerpo de rey” -nunca mejor dicho- a costa de su madre. Que le tienen que echar la pasta dental, un ayudante al cepillo, para que se lave los dientes y otras cosas. No queremos caer en detalles, pero sí nos rechina desde el punto de vista humanista.
Pero bueno, es así, es así, es así.
No digo que entre ellos organicen una fiesta y vayan una serie de grupos de personas, pero ¿el bombo y platillo? es demoledor, demoledor.