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CRUCERO A LA DERIVA...

Un crucero ruso, el "Lyubov Orlova" , está 'dejado' a la deriva. En sus tiempos fue un crucero con capacidad para 250 pasajeros, de 100 metros de eslora, ¡bonito! , que realizaba cruceros por el Ártico. En 2010, fue confiscado por las autoridades canadienses después de que l

Un crucero ruso, el "Lyubov Orlova", está 'dejado' a la deriva.

 

En sus tiempos fue un crucero con capacidad para 250 pasajeros, de 100 metros de eslora, ¡bonito!, que realizaba cruceros por el Ártico. En 2010, fue confiscado por las autoridades canadienses después de que la empresa Cruise North Expeditions demandase a sus propietarios rusos para intentar recuperar los costes de un viaje que fue cancelado

Allí estuvo amarrado dos años en un puerto de Terranova. Pasado el tiempo lo vendieron para chatarra por 275.000 dólares. Y el "chatarrero" que lo compró dijo: ¡me lo llevo! Lo ató a un remolcador y se lo llevó por el Atlántico camino de Santo Domingo.

Y en esto que no calculó bien lo que pesa el barco, la fuerza del remolcador, la fuerza del viento... y ¡las amarras que llevaba el barco rompieron!

Resultado: la "inteligencia superior" de los canadienses decidió que si ese barco no valía nada, y estaba en aguas internacionales, no se iban a molestar por él y que, entonces, el remolcador podía volver a puerto dejando el barco tranquilo.

¡Y ahí está el barco! Dicen que en aguas internacionales... pero ¡nadie sabe dónde!

Cuentan que hay muchas ratas a bordo... Tampoco puede haber muchas porque el barco no tenía nada, lo poco que hubiera se lo habrán comido, y ahora se estarán comiendo unas a otras.

Lo que nos sorprende es que un barco que estaba bien, que lo utilicen como método de pago de una deuda, lo amarren durante dos años, lo vendan como chatarra, se lo lleven... ¡y rompan las amarras! Es rarísimo.

Nadie quiere saber nada. Greenpeace dice que "si llega a una costa o si naufraga va a ser un problema".

¡Imagínate que vas por el Atlántico Norte y te lo encuentres!...De noche, con niebla… Este barco no lleva luces, ni balizas de localización, ni nada... Es un peligro.

Por lo tanto, a los que tengan barco como Corinna, o El Rey o el resto de personas que salgan en un barco por el Atlántico Norte... ¡Cuidado! Uno puede ir por bacalao, y... menudo bacalao se puede encontrar.