DIA MUNDIAL DE LA DIABETES
También es el día mundial de la diabetes. Y ya hemos hecho un comentario al respecto en un editorial en el programa recién pasado: “comer salud”. Simplemente vamos a recordar que el slogan “que no te amarguen la vida” es un slogan de consciencia debidamente premeditado, con alevosía y maldad, porque se sabe que ese con
También es el día mundial de la diabetes. Y ya hemos hecho un comentario al respecto en un editorial en el programa recién pasado: “comer salud”.
Simplemente vamos a recordar que el slogan “que no te amarguen la vida” es un slogan de consciencia debidamente premeditado, con alevosía y maldad, porque se sabe que ese consumo excesivo de refinados dulces pueden producir serios daños de la salud, no solamente diabetes —porque hacen falta otros factores para que se desarrolle la enfermedad—, sino que la vida tiene muchos sabores, señores, y el amargo es el que, precisamente, nos da, según la Medicina Tradicional China, un tono o un toque de alegría, ¿verdad? Pero nos han cambiado tanto la consciencia que resulta que el dulce, que es el que produce la obsesión, se ha convertido en “el alegre”, en la heroína permitida, legalizada. Te puedes echar tantas cuantas cucharadas quieras de azúcar que, bueno, la mayoría de las veces no te pasará nada, y si te pasa algo, pues para eso está la insulina. ¡Si todo es cuestión de entrar en consciencia y acostumbrarse! Y así vamos, en retroceso continuo y permanente.
Dicen las malas lenguas —porque son malísimas lenguas, porque no nos lo creemos— que hay 193 millones de diabéticos en el mundo. Bueno, eso no se lo cree nadie. ¡Pero nadie, nadie! Pero bueno. Sólo un ejemplo: en Egipto, el 16% de la población es diabética. El Cairo solamente tiene 20 millones de habitantes. Es un decir, ¿verdad? En consecuencia, deduzcan ustedes; vayan a EEUU, uno de los principales países edulcorantes, y verán. Lo cierto es que tenemos, como siempre, datos que, cuando interesa aumentan los datos, y cuando no, tal. Siempre existe el refugio de decir: “es que hay muchos diabéticos que no saben que lo son”. Claro, porque no tienen una sanidad básica mínima, y por eso no saben que lo son. No tienen una asistencia primaria.