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DOBLE MORAL DE LOS SERVICIOS DE ESPIONAJE OCCIDENTALES EN SIRIA

Noticia sorprendente del drama que continúa en Siria: En una entrevista concedida a la BBC inglesa , el viceministro sirio de Relaciones Exteriores , Faisal Mekdad , afirmó que occidente le pide ayuda al dictador Bashar al-Assad para que detecte yihadistas y salafistas, ya que muchos de ellos proceden de occidente. Se

Noticia sorprendente del drama que continúa en Siria:

En una entrevista concedida a la BBC inglesa, el viceministro sirio de Relaciones ExterioresFaisal Mekdad, afirmó que occidente le pide ayuda al dictador Bashar al-Assad para que detecte yihadistas y salafistas, ya que muchos de ellos proceden de occidente.

Se ha calculado que hay unos 1.200 europeos en las listas de los rebeldes que luchan contra el dictador. Los países occidentales quieren saber quiénes son y en qué medida son radicales islámicos, con el objeto de que cuando vuelvan a sus países de origen –si es que vuelven- se sepan cómo enfrentarse a ellos.

Varios servicios de inteligencia occidentales han visitado Damasco para hablar de cooperación con el régimen de Bashar al Assad sobre los islamistas de la oposición. "Cuando estos países piden cooperación en materia de seguridad, parece que hay un cisma entre los líderes políticos", que apoyan a la oposición, "y los de seguridad", concluyó el viceministro.

Occidente está jugando otra baza en el conflicto: una baza muy cínica e hipócrita, según la cual deja que la guerra continúe, deja que el dictador se queme y abrase a sí mismo mundialmente, y mientras tanto lo utiliza para que todos los que presentan un aire libertario o similar, sean independientes, presenten proyectos idealistas, etc. pues viajen a Siria –al estilo de las “Brigadas Internacionales” en la Guerra Civil española, cuando miles de personas venían de todas las partes del planeta para apoyar al bando republicano… y luego no se supo qué hacer con ellos, por cierto-.

El caso es que el dictador ahora echa en cara a occidente por qué le piden informes sobre estas personas, cuando el objetivo del dictador es acabar con ellas, precisamente, porque son sus enemigos reales.