DROGA EN LAS CÁRCELES ESPAÑOLAS: ¿Y POR QUÉ NO PASAN AL PERRO ANTES?
“Prisiones detecta una vuelta de la droga a las cárceles tras la pandemia y sospecha de los vis a vis” “Advierte de la entrada después de que en la pandemia bajara el consumo y las muertes. Un pastor belga especializado en detectar sustancias estupefacientes marcó a J. el pasado 20 de mayo después de salir del vis à vi
“Prisiones detecta una vuelta de la droga a las cárceles tras la pandemia y sospecha de los vis a vis”
“Advierte de la entrada después de que en la pandemia bajara el consumo y las muertes.
Un pastor belga especializado en detectar sustancias estupefacientes marcó a J. el pasado 20 de mayo después de salir del vis à vis con su novia en la prisión de El Puerto de Santa María. El perro olisqueó al joven, que a sus 34 años había conseguido dejar las drogas en la cárcel, y se quedó quieto junto a él, señal de que había que intervenir.
Los funcionarios le preguntaron y, al verse sin salida, J. dijo que su novia le había dado un trocito de hachís. Lo mostró. Pero cuando le pidieron que se quitara la mascarilla, tragó algo. Pese a la insistencia de los trabajadores, no lo reconoció pero había sido tan obvio que decidieron intervenir. Inmediatamente, le pusieron en observación en la enfermería del penal para hacerle una radiografía al día siguiente. Pese al ingreso, continuaba negándolo. Eran las seis de la tarde y su estado general era bueno. Cada hora iba el médico a observarle.
Y así hasta que a las once de la noche, el facultativo le encontró muerto en la cama. Le quedaba muy poco tiempo de condena. Lo que había engullido J. era metadona, aunque se desconoce qué cantidad, y presumiblemente iba a venderla a otros internos. Esta muerte rescata uno de los principales problemas que hay en los centros penitenciarios: la entrada de droga vía allegados o familiares que, como en este caso, están relacionadas con la mayoría de muertes por sobredosis. Los vis à vis son el principal vehículo para las sustancias estupefacientes entre el exterior y el penal aunque no el único.
Los paquetes que se envían, las cartas e incluso el interior de los pañales del bebé al que llevan a visitar a su familiar son otros carriles de acceso a prisión del hachís, la marihuana y la cocaína.
El estado de alarma frenó su entrada y también sus consecuencias. Podría decirse que las prisiones han estado limpias de droga en ese tiempo. En los tres meses de confinamiento total en los que se suspendieron los vis á vis y las comunicaciones no hubo ningún fallecimiento por estas causas en las prisiones españolas. Las restricciones que impuso el coronavirus en su primera etapa fueron, por tanto, beneficiosas para los presos drogodependientes. Tanto es así que se incrementó el número de solicitudes de internos que quisieron entrar en programas para desintoxicarse.
Los datos que maneja la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias así lo atestiguan. Desde el 14 de marzo de 2020, dos días antes de que se decretara el estado de alarma, hasta el 21 de junio, cuando se levantó el confinamiento total, no hubo ningún interno en el país que muriera por sobredosis.

En 2019, del 1 de marzo hasta el 25 de abril se contabilizaron seis muertes. En todo el año 2020, hubo un total de 32 fallecidos por estas causas -13 en el primer semestre y 19 en el segundo- frente a las 38 del año anterior. En este 2021, la tendencia continúa a la baja y en lo que va de año se han registrados ocho fallecimientos. Todos ellos son datos provisionales a confirmar por las autopsias ya que los resultados han experimentado un severo retraso por la pandemia.
https://www.elmundo.es/espana/2021/06/05/60ba6e1621efa0db588b45f8.html