ECO-MUERTOS: LA MUERTE SIEMPRE HA SIDO UN NEGOCIO
“Compost humano para criar malvas” “Washington se convierte en el primer Estado que da vía libre a convertir los cadáveres en abono. La ley entrará en vigor en 2020 ¿Existe un método más natural y respetuoso con el medioambiente que convertir los cadáveres humanos en compost, en tierra fértil y cerrar así el ciclo de l
“Compost humano para criar malvas”
“Washington se convierte en el primer Estado que da vía libre a convertir los cadáveres en abono. La ley entrará en vigor en 2020
¿Existe un método más natural y respetuoso con el medioambiente que convertir los cadáveres humanos en compost, en tierra fértil y cerrar así el ciclo de la vida? El Estado de Washington, el primero en aprobar una ley que regula esa práctica, no tiene ninguna duda. Su gobernador, Jay Inslee, firmó el martes pasado la nueva norma que entrará en vigor el 1 de mayo de 2020. Las empresas autorizadas podrán acometer esta “reducción orgánica natural” que transforma un cuerpo, mezclándolo con otros productos como astillas de madera y paja, en unas dos carretillas de tierra fértil en unas semanas.
convencionales surgió de Katrina Spade, que desarrolló el método durante su época de estudiante inspirándose
en las técnicas usadas por los agricultores con sus cabañas ganaderas. En la página web de la empresa Recompose, de que Spade es fundadora y gerente, se explica cómo se introducirán los sin embalsamar en unos recipientes hexagonales reutilizables que, según una recreación, se asemeja a un gran panal. “Cuando el proceso haya terminado, las familias podrán llevarse a casa parte de la tierra producida y los jardines recordarán que la vida está interconectada”, explican. Todo ello con el máximo respeto, porque son conscientes de que para muchas personas “la muerte es un acontecimiento espiritual trascendental”.La idea de esta forma de descomponer los cadáveres como alternativa a la cremación y a los enterramientos
Ahí tienen, patatas de tío, boniatos del abuelo….
“En España, de momento, se utilizan los métodos tradicionales, con la incineración ganando terreno: en 2017 era la opción elegida en el 38% de los fallecimientos y se estima que alcance el 60% en 2025. Aún así, hay iniciativas para reducir el impacto de la muerte en el medio. En Funermostra, la feria del sector que se está celebrando en Valencia, se ofrecen urnas de sal, “que se descomponen en cinco minutos al caer al mar”, explican en la empresa Limbo. U otra de hueso de aceituna que puede servir de alimento al árbol que se plante donde se entierre la urna. Vendimar, muestra un sudario fabricado con fécula de maíz o de patata, sin derivados del petróleo. Los ecoféretros de madera ecológica certificada, con tapizado de algodón y almohadas de paja, menos contaminantes si se incineran, se solicitan cada vez más en un mundo en emergencia climática”.
Ahí lo tienen ¿quién da más? La muerte siempre ha sido un negocio.