EDITORIAL, 01 ABRIL 2016
Nuestro Editorial recala en el aeropuerto Roissy-Charles de Gaulle de París. Allí, desde hace más de una semana (y al parecer aún sigue hoy), un niño de ocho años, que venía de una isla de las costas africanas, está retenido en una sala de espera, (junto a otros adultos que querían entrar irregularmente) porque viajó s
Nuestro Editorial recala en el aeropuerto Roissy-Charles de Gaulle de París.
Allí, desde hace más de una semana (y al parecer aún sigue hoy), un niño de ocho años, que venía de una isla de las costas africanas, está retenido en una sala de espera, (junto a otros adultos que querían entrar irregularmente) porque viajó solo y utilizando el pasaporte de un primo suyo, por lo que -evidentemente- no estaba muy "legalizado". El problema radica en que no se puede (según las convenciones internacionales de protección infantil y de los Derechos del Niño, así como la legislación europea) retener a un niño menor de edad, (y además, entre adultos, y en la zona de espera del aeropuerto parisino).
Este problema no es nuevo. En el 2014 se retuvieron en salas de espera a 259 menores (que no son pocos).
Nos hacemos eco de un alarido junto a la abogada de oficio que le ha tocado a este niño que, en teoría, venía a juntarse con un familiar que vive en el país, y que procede también de su lugar de origen: las Islas Comoras (antigua colonia francesa situada en la costa este africana).
Puestas las autoridades francesas en contacto con las autoridades de las Islas Comoras… en un principio nadie contestaba, nadie sabía nada... Finalmente, la justicia francesa ha autorizado a quedarse en Francia al niño. Ahora falta decidir si pasará a estar bajo la tutela de los servicios sociales franceses, o bien se va con sus familiares de la región parisina.
¿Será cierto (o no será cierto) que existen estos familiares en Francia? Lo cierto es que la familia que lo envió a Francia no quiere o no puede asumir su cuidado, y cuando las autoridades francesas intentaron enviarlo de vuelta a su país, el niño montó tal escándalo y tal llanto, que suspendieron la medida y no se atrevieron a meterle en un avión. Es decir, o bien el niño está muy entrenado, o bien el niño tiene muy claro que tiene que dar un salto a otra “dimensión”.
En cualquiera de los casos, es grave que un niño a los ocho años tenga que salvarse la vida (porque es así), tenga que cuidarse entre todos los retenidos que habrá en esas salas (terribles, suponemos; al menos conocemos las de Miami, y son terribles en todos los sentidos), y que no tengan un debido cuidado para que estos niños que llegan solos tengan un espacio reservado para niños (que sería lo más normal). Los 'Derechos del Niño', evidentemente existen a nivel internacional, pero no tienen una aplicación directa a nivel realista.
De momento –hasta lo que sabemos- el niño sigue retenido, y aunque ya hay una orden de parte de las autoridades francesas para que sea asimilado, todavía no se sabe si será con la familia que tiene (en teoría) en Paris, o será que el Gobierno francés se haga cargo de él.
Éste ha sido un detalle, un toque humano, que hemos querido resaltar hoy en defensa y en pro de los derechos de los infantes (que nunca llegan a cumplirse, aunque todos están escritos).