EDITORIAL, 02 DE ABRIL 2016
El Editorial hoy nos lleva a la ciudad de Palmira (Siria), porque el ejército regular de Bashar al-Assad ha descubierto una tumba común con 42 personas (entre las que hay mujeres y niños), muchas de ellas degolladas. Una barbarie más que muestra hasta qué nivel… Dicen -dicen- que más de 5.000 personas fueron ejecutadas
El Editorial hoy nos lleva a la ciudad de Palmira (Siria), porque el ejército regular de Bashar al-Assad ha descubierto una tumba común con 42 personas (entre las que hay mujeres y niños), muchas de ellas degolladas. Una barbarie más que muestra hasta qué nivel… Dicen -dicen- que más de 5.000 personas fueron ejecutadas… ¡Bah! Ahora, los que han retomado Palmira pueden decir cualquier cosa.
De cualquier manera, esta tumba, junto con los destrozos producidos en esta ciudad monumental, han sido graves y serios. Lo más grave, desde luego, las pérdidas humanas… si bien, las pérdidas arquitectónicas no han sido todo lo graves que nos anunciaban. Es más, dudamos un poco de que hayan sido destrozadas a propósito, y más bien sean producto de la guerra (los bombardeos y otras “delicadezas”).
En cualquier caso, el señor Bashar al-Assad ganó terreno: el 30% -dicen- de los espacios que tenía el ejército islámico del autoproclamado EI, y este último retrocede. Mientras, muchos que se apuntaron y se unieron a la guerra en Siria y en Irak, vuelven al continente europeo (no sabemos si desilusionados, o… ilusionados por realizar atentados terroristas en la vieja Europa).
En cualquiera de los casos, bien está que Palmira se encuentre ahora… digamos que “liberada” (y esperemos que no se vuelva a perder) de esta barbarie. Barbarie que… nos negamos a llamarla “islámica”.
Realmente, creemos –y ya lo han dicho algunas autoridades- que no son islámicos. No, no, no… El Estado Islámico (EI), el ejército islámico… Realmente, todo esto es una patraña que se ha envuelto bajo el nombre del Islam. Realmente, siempre hemos sabido que el Islam no tiene este estilo, pero… si se disfraza, se pega, se junta. Nos gustaría saber, cuántos de los que sembraron el terror (y que siguen sembrando el terror) han leído el Corán, o saben algo de la vida del Profeta, o… conocen algo de las prácticas básicas del Islam.
Evidentemente, hay algo que no cuadra en todo esto. ¡Bueno!, hay muchas cosas que no cuadran en todo esto, ¿verdad? Empezando por la financiación desde el territorio de Arabia Saudita (aunque, a la vez, los estén bombardeando), pero también desde Qatar, Omán, etc., quienes ayudan de una manera u otra a estos ejércitos. “Ejércitos extraños” a los que se alistan muchos jóvenes europeos que son… ¿radicales islamistas?, ¿radicales islámicos?, ¿sí?
Realmente, creemos que estamos mal informados. Estamos mal orientados. Y tenemos que agudizar nuestras sensaciones y consciencias para que no nos engañen.
Lo que sí parece cierto es… el horror, el terror, y el daño. Parece cierto. Ahora bien, ¿quién lo produce?, ¿bajo qué nombre?... Eso es lo que no está claro.
¿Es el Islam el causante de todo el terror y el horror?... ¡Nos negamos a aceptarlo!, por evidencias. No hay más. ¿Recuerdan (hace poco) el caso del periodista ‘freelance’? El hombre no tenía absolutamente nada que ver, y “decían” que era “el tercer hombre”, “el hombre del sombrero”… Bueno, pues… como esto… “así” (muchas).
Entonces, realmente nos negamos que tenga ese nombre, pero, de momento, es lo que pintan, lo que muestran, y lo que quieren todos que creamos. Aunque… algunos no nos lo acabamos de creer del todo.
Este ha sido nuestro Editorial hoy, a propósito de la macabra evidencia de una pila de seres degollados y ejecutados (42) por el “llamado” ejército islámico.