EL EDITORIAL. Desfile de Chanel en La Habana
Nuestro Editorial hoy tiene una particularidad muy, muy, muy, muy especial porque, bueno, ya saben ustedes que las cosas cambian, la vida cambia, se modifica. La vida, (de verdad), cuando ves todo lo que cambia, te llevas las manos a la cabeza (en serio); uno se lleva las manos a la cabeza, y se dice: Pero… ¿cómo puede
Nuestro Editorial hoy tiene una particularidad muy, muy, muy, muy especial porque, bueno, ya saben ustedes que las cosas cambian, la vida cambia, se modifica. La vida, (de verdad), cuando ves todo lo que cambia, te llevas las manos a la cabeza (en serio); uno se lleva las manos a la cabeza, y se dice:
- Pero… ¿cómo puede cambiar tanto la vida?
- Pues mire usted: cambiando.
- Pues yo no me lo puedo creer…
Y ustedes dirán “este hombre, ¿de qué está hablando que no ha dicho nada todavía?”.
Pues no… pero sí, sí, sí: nuestro Editorial hoy es ‘Chanel en La Habana (Cuba)’. Nada más, ni nada menos.
Ahí lo tienen: La Habana recoge el primer desfile en Latinoamérica de la famosa casa de moda francesa Chanel. El glamuroso desfile de la alta costura europea era hasta hace poco impensable en la Cuba comunista. Fue realizado en todo el Paseo del Prado en La Habana Vieja... y allí estaban las modelos.
A la nueva Cuba del deshielo sólo le faltaban el glamour y el lujo para demostrar que va cambiando paso a paso tras el acercamiento con Estados Unidos. Después de los Rolling Stones, ahora... Chanel, con el diseñador estrella de la casa francesa: el señor Karl Lagerfeld. (¡Este hombre es un fenómeno!, nos parece un tipo increíble). Los modelos de Chanel exhibieron los nuevos diseños del germano “káiser de la moda”, que este año eligió motivos cubanos como inspiración: con colores cercanos al verde olivo y boinas estilo “Che”, (ya saben ustedes: haciéndole guiños a la Revolución cubana). Lagerfeld se presentó brevemente al final del show con una chaqueta de brillantes y sus clásicas gafas oscuras. El excéntrico modisto alemán asistió luego a una exclusiva recepción en La Habana Vieja.
Chanel alquiló, además, más de 150 “almendrones”, convertidos en un emblema de la isla socialista, para trasladar a sus invitados por la ciudad. Los relucientes “clásicos” descapotables paralizaron por momentos el tráfico en las, por lo habitual, despobladas calles de La Habana.
Entre los asistentes locales más conocidos estuvieron la cantante Omara Portuondo, Mariela Castro (la hija del presidente Raúl Castro), Antonio Castro Soto (el hijo menor del histórico ex mandatario Fidel Castro), o los músicos de ‘Gente de Zona’ (uno de los grupos del momento en el panorama internacional).
¿Qué les parece?
De verdad que esto es como estar viendo un mal sueño. No sabemos qué pensará Fidel Castro, no sabemos qué pensará Raúl Castro, no sabemos qué pensarán los históricos comunistas después de las visitas, primero del Papa, después Barack Husein Obama, los Rolling Stones, (todo el capitalismo “a full chola” dentro de la isla), y ahora para colmo, Chanel (el Nº 5… o el 6), con desfile de moda de alta costura en el Paseo. ¡No sabemos qué pensarán! Y con este “no sabemos qué pensarán” queremos decir que, bueno, la Revolución cubana propuso un nuevo estilo de vivir, de estar, de convivir, de compartir, ¿no?... Y esto, ¿qué es? (esto que está ocurriendo).
En fin, creemos que merece la pena este Editorial. Ahí está Chanel, ahí está el que -desde los años 40-50- no se producía algo parecido. (Las fotos son impresionantes, no se las pierdan. Esta es una noticia extraída del diario El Mundo).
¿Qué dirá ese famoso periodista director del diario Le Monde Diplomatique?, ¿habrá pedido asilo político en Groenlandia? ¿Cómo compaginará el concierto de los Rolling Stones, con tanto Papa que pasa por allí, con Obama, y ahora con Chanel?, (más el barco súper- chuli de ‘vacaciones en el mar’, que acaba de llegar y que irá cada 15 días desde Miami).
En fin, en fin… Se diría "toda una revolución capitalista en el país más iracundamente socialista y comunista que defiende a Lenin". Como en el último discurso de Fidel, en el que decía –más o menos- que “la mayor aportación de la historia la había hecho -nada más, ni nada menos- Lenin". ¡A estas alturas! (Solo le faltó nombrar a Stalin pero no llegó a hacerlo; no sabemos si por pudor o por alguna otra cosa). Oyendo el discurso de Fidel hablando de Lenin… y viendo a Lagerfield tomando la pasarela, y a los cubanos allí sentados viendo "las maravillas".
En fin… Dice un refrán español “Para mear y no echar gota”. Eso ocurre cuando la próstata está muy grande y aprieta y no deja orinar… o por otra razón: por un susto. Te dan un susto diciendo que está pasando esto en Cuba y… te quedas así, en espasmo.
(Éste Editorial no tiene más valor que el de “eso de las ideas”, ¿verdad?)