EDITORIAL, 06 ABRIL 2016
Comenzamos el Editorial con un número: 18. ¿Cuántos eran los prometidos?...16.000. Sí, verán: España, como otros países europeos, prometió que iba a dar acogida a refugiados venidos de Italia y de Grecia (porque allí estaban sobresaturados), y España prometió recoger a 16.000, pero… desde hace seis meses, España ha cog
Comenzamos el Editorial con un número: 18. ¿Cuántos eran los prometidos?...16.000.
Sí, verán: España, como otros países europeos, prometió que iba a dar acogida a refugiados venidos de Italia y de Grecia (porque allí estaban sobresaturados), y España prometió recoger a 16.000, pero… desde hace seis meses, España ha cogido a 18. (Sí, lo han leído bien: dieciocho refugiados).
Las tres ONGs que gestionan la acogida de los refugiados dicen “tenemos dinero (nos lo da el Estado); tenemos residencias; tenemos todos los recursos, pero… no se trae a los refugiados de Grecia e Italia. No hay voluntad política”.
¡Guau!, fuerte, ¿no?
El señor Rajoy (que ha dado su informe hoy en su comparecencia en el Pleo del Congreso sobre la gestión de la crisis de refugiados) ha explicado las razones, y ha dicho que “las cosas van lentas”…
Pues sí, parece ser (según dice Rajoy, y según lo que ocurre en los demás países) que se han puesto de acuerdo para acoger un determinado número de personas pero que luego, pues… como que no se ponen de acuerdo en llevarlo a cabo, ¿verdad?, porque empieza a entrar la idea (después de estar todos de acuerdo) de que en medio de esos refugiados pueden entrar yihadistas, pueden entrar terroristas islámicos, etc.
La acogida consiste en darles una residencia, enseñarles el idioma en los términos básicos y darles permiso de trabajo a los seis meses, aunque siguen recibiendo ayuda mantenida durante un año (mientras esperan la resolución de su solicitud de asilo, y mientras viven de su trabajo).
Resulta que España sólo 18 (el grado de cumplimiento es el 0,... “algo” por cien). Y los demás países no mejoran mucho.
La actitud política ha hecho posible este frenazo monumental en toda Europa, pero el caso de España (que es el que más cerca tenemos) nos parece… Fíjense: si en seis meses ha acogido a 18 de los 16.000 que prometió acoger a lo largo de año y pico, evidentemente, no vamos a llegar a cumplir ni por aproximación el compromiso.
Ha cambiado el entusiasmo inicial para la ayuda a los desesperados que huían de guerras, tragedias, y vidas difíciles en diferentes países. De la euforia de “aquí estamos para serviros”, se ha cambiado a “bueno, ya veremos”, y a devolverlos a Turquía. Siguen viniendo, las devoluciones se siguen haciendo (sin periodistas, sin información), y las peticiones de asilo (que ese es el trato) están ahí, en el “limbo de los desinformados”.
En definitiva, una actitud política europea francamente colonial, francamente racista, francamente xenófoba. Aprueban una cosa, todo está en orden, pero… a la hora de la practicidad hay “dificultades”.
Aquí dejamos esta consideración, para que todos la tengamos en cuenta, aunque, como decía una encuesta no hace mucho, a los españoles no les preocupa –para nada- los refugiados, los emigrantes, o los “sin papeles”. Lo que más les preocupa es el trabajo (la falta de trabajo, el paro), y… “un poco” la corrupción. ¡Poco más!
Habrá que tomar consciencia social de otras cosas, ¿no?