EDITORIAL 1: MASACRE EN UNA PRISIÓN BRASILEÑA
El primer Editorial de hoy viene marcada por el hecho de que 33 presos han muerto en una masacre en una cárcel del estado de Roraima (Brasil). La semana pasada, como ustedes recordarán, 56 reos fueron asesinados en una prisión de Manaos (en un enfrentamiento entre dos bandas rivales de presos). Resulta que Brasil es el
El primer Editorial de hoy viene marcada por el hecho de que 33 presos han muerto en una masacre en una cárcel del estado de Roraima (Brasil). La semana pasada, como ustedes recordarán, 56 reos fueron asesinados en una prisión de Manaos (en un enfrentamiento entre dos bandas rivales de presos).
Resulta que Brasil es el cuarto país en población carcelaria. Encabeza EE.UU. con 2.200.000, luego siguen China, Rusia, y… Brasil, con una tasa de ocupación del 167%. ¡Fíjense ustedes! Hace falta un 57% más de cárceles para copar esta “necesidad” (entre comillas). Pero es que fíjense: hay 622.000 personas en situación carcelaria; en su mayoría jóvenes negros… ¿Les suena esto a mafia, incultura, desigualdad de oportunidades, racismo…? ¿A qué les suena?
Nos da mucha pena decir esto de Brasil porque nos sentimos muy atraídos por todo lo que es su cultura, su biodiversidad, pero el racismo es tremendo, tremendo, tremendo. “Jóvenes negros”… Así, afroamericanos: descendientes de los esclavos.
Y fíjense: un preso muere al día de forma violenta. Es una cifra muy a tener en cuenta. Las cárceles se han convertido en mafias, y entre ellos se aniquilan, pero no salen de la cárcel. Lo curioso es que han cambiado las normas: antes entrar en la cárcel suponía ponerse en seguida en contacto con el ‘comité de fugas’ (siempre había uno en una cárcel; ¡para escapar!). Pero ahora no; ahora hay que convivir en la cárcel; les gusta convivir allí y crean bandas en las prisiones, y entre ellos se aniquilan. Nuestra especie, a pesar de la evolución neuronal en ciertas cosas, va hacia atrás en ciertas cosas (en lo que se refiere a institucionalizar condiciones libertarias).
Este es nuestro primer Editorial de hoy. Un Editorial que nos parece gravísimo, serio y que tienen que introducirse variables importantes. No es un problema solamente de Brasil; es un problema humano, es un problema de la comunidad humana en estos países que hemos nombrado (y Brasil es el cuarto país) en población penitenciaria, con unas necesidades brutales.