EDITORIAL, 11 DE MARZO 2016
11 de marzo… Doce años ya, desde que se ensangrentaron las pantallas de todos los teletipos; se ensangrentaron las vías de los trentes; se ensangrentaron las consciencias, los ánimos, y se dinamitaron las libertades. Doce años que, aún, tenemos grabados en el corazón y que siguen palpitando, porque quedamos atónitos an
11 de marzo…
Doce años ya, desde que se ensangrentaron las pantallas de todos los teletipos; se ensangrentaron las vías de los trentes; se ensangrentaron las consciencias, los ánimos, y se dinamitaron las libertades.
Doce años que, aún, tenemos grabados en el corazón y que siguen palpitando, porque quedamos atónitos ante la eclosión de seres que salían de la estación de trenes, ensangrentados, con una naturalidad pasmosa, solicitando ayuda y sin que nadie perdiera los nervios. Pareciera que sabíamos que iba a ocurrir.
Tremendo: 193 personas se fueron antes de llegar a su estación... de la vida; 1.858 quedaron heridas, dolidas, y todos sus familiares compungidos y conmocionados.
Antes ya –antes ya-, el 12 de abril de 1985, en ‘El Descanso’ se produjo un atentado con 18 muertos, pero… aquello ya pasó al olvido... Conviene recordarlo como una referencia histórica.
El caso es que 10 explosiones simultáneas en cuatro trenes, entre las 07:36 y las 07:40, (cuando más daño hacían), nos lanzaron al terror, al dolor, y al desespero. Dos bombas no llegaron a explotar y fueron explosionadas, y una fue desactivada. Y los responsables ‘teóricos’ (o ‘prácticos’, nunca lo sabremos), se inmolaron (o los inmolaron).
Hoy, 12 años después, una nube de siniestras suspicacias, conspiraciones, sugerencias e hipótesis, sólo llegan a la conclusión de que un grupo radical de yihadistas fueron los responsables de tal matanza.
¡Qué pena!
Hoy, los políticos de todos los grupos parlamentarios (o no todos) acuden al homenaje; hoy parece, 12 años después, que todas las asociaciones de víctimas del terrorismo acuden conjuntamente.
Hoy, los que tenían que darnos noticias de qué es lo que pasó, (hoy, 12 años después, cuando deberían habernos informado antes de destruir precipitadamente los restos de los trenes y convertirlos en chatarra), hoy… seguimos igual de ignorantes que con el famoso golpe de Estado (23-F). Seguimos igual de ignorantes que con cualquier otra barbarie que afecte a nuestra comunidad (e igual ocurre en otros países; no es que nosotros seamos peores o mejores).
Pero hoy, en el recuerdo de todos aquellos que no llegaron a su estación de vida, clamamos y reclamamos a los que saben para que descubran, y podamos –al menos- dormir claros y refrescados, sabiendo cómo, por qué, y… qué sentido tenía todo aquello.
11 de marzo, 2016.