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EDITORIAL, 15 DE MARZO 2016

Nuestro Edi torial de hoy nos habla de los últimos datos que nos suministra la Organización Mundial de la Salud (OMS) a propósito del número de personas que fallecen como consecuencia de la contaminación aérea, terrestre y química (además de los ultravioletas y los agentes del cambio climático). Todos estos elementos,

 

20160315 COMUNuestro Editorial de hoy nos habla de los últimos datos que nos suministra la Organización Mundial de la Salud (OMS) a propósito del número de personas que fallecen como consecuencia de la contaminación aérea, terrestre y química (además de los ultravioletas y los agentes del cambio climático).

Todos estos elementos, nuestro ambiente, (que hemos creado nosotros, salvo algunos aspectos del cambio climático que son propios, seguramente, de nuestro planeta) producen un 23% de las muertes de los 7.000 largos millones de habitantes que hay actualmente, lo que supone que al año unos 12,6 millones de personas fallecen por estos agentes e-vi-ta-bles (como la contaminación ambiental, como la alteración de las aguas no potables, como la alteración del suelo con abonos nitrogenados en exceso, como los químicos que habitualmente se emplean en diferentes alimentaciones, como la exposición exagerada a los ultravioleta).

Todo eso puede evitarse. Ya todos los textos de Medicina Interna incluyen, en los tratamientos de cualquier patología, la idea de que el inicio del tratamiento es cambiar el estilo de vida.

Y sí, ciertamente, muchas veces se quiere cambiar el estilo de vida, pero… ¿se puede?... ¿Se puede en las circunstancias en las que se tiene que vivir habitualmente, no digamos que forzadamente, pero muy forzadamente?

Pues… tampoco es posible para la mayoría de la población. Tan solo una minoría de población puede elegir dónde, cómo, y de qué forma, y de qué manera, vivir. El resto se ve obligado por esas circunstancias aéreas, terrestres, químicas, “celestes”… que están ahí como elementos de daño.

Bien sería que con este aviso de la OMS las cosas cambiaran.

Sigue ocupando el primer lugar en las causas de mortandad más elevada los accidentes cerebrovasculares, después los accidentes propiamente cardiacos y, en tercer lugar, están los accidentes (básicamente de tráfico). Y todo esto, por supuesto, muy condicionado por los factores medioambientales.

Ahí tenemos el primer elemento y el primer escollo a salvar para mejorar nuestra salud.