EDITORIAL, 22 DE MARZO 2016
El Editorial de hoy es a propósito de los atentados, del terror, que se han perpetrado en Bruselas, la capital belga: dos detonaciones en el aeropuerto, en el área de 'Salidas', y una detonación en el metro de la ciudad. Todavía no se ponen de acuerdo sobre el número de fallecidos; de hecho, en nuestros periódicos habi
El Editorial de hoy es a propósito de los atentados, del terror, que se han perpetrado en Bruselas, la capital belga: dos detonaciones en el aeropuerto, en el área de 'Salidas', y una detonación en el metro de la ciudad.
Todavía no se ponen de acuerdo sobre el número de fallecidos; de hecho, en nuestros periódicos habituales de consulta, 'El Mundo' habla de 34 personas fallecidas, y 'El País' habla de 30 (y hace unas horas hablaban de 26). Desconocemos cómo -dado el número que se baraja- no se sabe con certeza cuántas personas han desencarnado, (así… abruptamente). Lo cierto es que, como siempre ocurre en estos casos, la información se queda… sin información.
Cierto es que hace tres días detuvieron a un autor de la masacre de Paris, en Bruselas, y algo tendrá que ver. Rápidamente, el ejército islámico del Estado Islámico, del Califato islámico, se ha hecho responsable del atentado.
Unos periódicos dicen que hubo “hombres-explosivos” (hombres que atentaron suicidándose), y otros... callan, no dicen cómo fue el atentado (si ya la bomba estaba puesta, o no).
Hubo el transcurso aproximado de una hora entre las explosiones en el aeropuerto ("sobre" las 08:00 de la mañana) y la explosión en el metro. Decimos “sobre” porque todas las informaciones están siendo cotejadas y, según la hora que se consulte, los diferentes medios informativos dirán una cosa u otra.
Ya hay una foto que circula con tres señores que van con un carrito, con aspecto “arabesco”, que se supone que puedan participar o haber participado.
No se ha producido ninguna detención (que se haya dicho hasta ahora). Realmente han estado muy activos los mecanismos de seguridad y, rápidamente, se ha cortado todo tipo de comunicación de Bélgica con el exterior, y todo tipo de comunicación de los belgas entre sí mismos (las personas han quedado reducidas en los colegios y en otros lugares, para facilitar –suponemos- las actuaciones de las Fuerzas de Seguridad del Estado belga).
Veremos –veremos- en qué termina todo esto. Lo cierto es que la alarma 4 se ha encendido en todos los países europeos, porque no sería de extrañar que hubiera otros atentados en otros lugares.
Suma... Suma y sigue. Suma y sigue con el terror del horror.
Vaya desde ya, nuestro mejor consuelo hacia los que, como familias, como amigos, han perdido seguir estando con ellos (con los que se han ido). Vayan nuestros mejores auxilios.
¡A seguir! A seguir porque hay que seguir, pero a seguir ahondando en las causas que llevan a estos terrores, que no son tan simples como “acabar con éste o aquel”, y “ojo por ojo, y diente por diente”. No, no, no, no, no… Se trata de desterrar los aconteceres que se han mantenido durante siglos –durante siglos- y que ahora dan sus “frutos” (entre comillas) que todos quieren aprovechar… ¡Hasta el señor Trump!, que aprovecha la ocasión para decir “¡Aaaah! ¿Cómo estaba Luxemburgo, cómo estaba Bruselas, cómo estaba… antes de esto?, ¡Mira cómo están ahora!”... Increíble, ¿no? Este señor… sí, a lo mejor llega a ser candidato republicano, (no creemos que, en ninguno de los casos, llegue a ser presidente norteamericano), pero... Fíjense cómo se aprovecha el drama y la tragedia, en vez de ahondar –insistimos- en las razones que llevan a que se suiciden, atenten, y dañen indiscriminadamente con ese terror.
Y, evidentemente, esto no es casual; y no es que sean “los malos”. No. Esto obedece a un comportamiento de los humanos –de la especie- en diferentes momentos de la historia. Es terrible que, el único camino que vea el ser para satisfacer sus venganzas, sus odios, sus manías, sus “x”, sea… el miedo, el terror, el horror.
En fin, ni que decir tiene que seguimos pensando que no hay –no hay- un interés real (que debe ser político, económico, social, y religioso) para solventar estos acontecimientos.
Estos acontecimientos… pueden pasar multitud de ellos. Un ejército regular, unas fuerzas regulares, nunca han podido con atentados terroristas de carácter guerrillero; esto se ha visto a lo largo de la historia. Entonces, mientras no haya una voluntad política, económica, social, y espiritual (o religiosa) que se ponga manos a la obra para que estas barbaridades no ocurran; mientras eso no se ponga en acción, esto seguirá ocurriendo. Seguirá ocurriendo con la total impunidad de los que lo hacen, y con la total ineficacia de los que tratan de evitarlo. En consecuencia, estaremos permanentemente asustados, porque siempre puede haber algún radical, de dónde sea, y de cómo sea, ¿verdad?, (miren hace poco al señor Breivick, en Noruega, que reclamaba "un mejor trato", y él liquidó impunemente en el nombre del fascismo a 77 personas, la mayoría jovencitos. De verdad… ¡Increíble!). O sea, que nos da igual de dónde proceda el horror y el terror, pero es producto de –es producto de-, así que… necesitamos una acción conjunta de aquellos que tienen los recursos necesarios para evitar que estas cosas ocurran.
Ni que decir tiene que las especulaciones que dan de sí estos atentados son infinitas: desde la explicación oficial de siempre, hasta las más diversas especulaciones.