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EDITORIAL, 28 DE MARZO 2016

Nuestro Editorial va a Bruselas, ¡de nuevo! Nos dijeron que el “tercer hombre” era un ‘freelance’ y que lo había identificado perfectísimamente el taxista que llevó a los tres… Acaba de ser puesto en libertad, sin pruebas. O sea, que Dios le conserve la vista al taxista, y que mira por dónde te la puede jugar cualquier

 

20160328 COMUNuestro Editorial va a Bruselas, ¡de nuevo!

Nos dijeron que el “tercer hombre” era un ‘freelance’ y que lo había identificado perfectísimamente el taxista que llevó a los tres…

Acaba de ser puesto en libertad, sin pruebas. O sea, que Dios le conserve la vista al taxista, y que mira por dónde te la puede jugar cualquiera.

No hay ninguna prueba, y han vuelto a lanzarse a la búsqueda del “hombre del sombrero” (que dejó allí abandonada una maleta llena de explosivos).

Ya saben ustedes que hace unos días nos sacaron la foto de este señor, un periodista, pero… (claro, con ese nombre pues… ¡podía parecerse a cualquiera!), pero "ERA el tercer hombre”…

Pues no; no era el tercer hombre. Ha sido puesto en libertad y se busca, evidentemente, a este “tercer hombre”. Seguramente iba camuflado (decimos nosotros; por suponer, ¿verdad?, ya que no se inmoló como los otros dos), entonces va a ser muy difícil buscarle.

Como les decíamos en otro momento, y ahora recalamos más en el Editorial, cuando suceden estas cosas puede pasar de todo. A este hombre en concreto, que le han tenido interrogándole y asediándole cuatro días o cinco, desde luego no le arrendamos las ganancias. Este hombre ya está marcado “for ever”.

La precipitación de las fuerzas de seguridad del Estado es muy propia de estos momentos. Señal de que no están preparadas para lo que tienen que estar preparadas (cosas como ésta); igual que un médico tiene que estar preparado para animar al paciente, no para llorar con él, porque si no… ¡vaya par!

Realmente las fuerzas belgas no andan muy finas… Pero no andan muy finas las belgas, las francesas, y etc. Y eso que todos los yihadistas están controlados y fichados, pero… pasa esto. Verdaderamente, en cualquier momento, cualquiera puede ser declarado culpable, y no hay presunción de inocencia. Es grave: cualquiera es culpable, y el culpable es el que tiene que demostrar su inocencia. La ley dice todo lo contrario: todo hombre es inocente mientras no se demuestre su culpabilidad.

¡Así vamos! Reponiéndonos. Porque, además, ahora parece ser que sí sabemos el número de personas que fallecieron. De repente han muerto cuatro heridos más. O sea, ahora el número exacto de fallecidos es 35, y hay tres sin reconocer (que no se sabe quiénes son). Parece ser que esa cifra ya es oficial: 35. Nosotros estuvimos dando la cifra de 34 (según el diario El Mundo); pero la cifra de 31 que daba El País parece ser más exacta porque con los cuatro añadidos ya suman 35…

Como ven, entre los medios de información (que sacan a toda plana un culpable “porque hay que sacarlo”), y (al más puro estilo de la policía norteamericana) el “hay que buscar un culpable para que la gente se sienta tranquila y segura; luego, si no lo es, pues lo soltamos… ¡y no pasa nada!”.

Sí, pasa. Sí, pasa... Nos crea más inseguridad todavía, porque nos sentimos en ese montón al que se le puede coger, detener, culpar, y…. ¡ya veremos!