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EDITORIAL: ALEPO, EL EDITORIAL DE NUESTRA CONSCIENCIA

Inevitablemente -ya nos gustaría que no fuera así- nuestro Editorial de hoy no puede ser otro que Alepo. Vuelve a ser noticia porque el Observatorio Siro de Derechos Humanos (OSDH) eleva a 50.000 el número de personas desplazados en los últimos cinco días. La ONG apuntó que más de la mitad se han dirigido a los distrit

 

201612 COMUInevitablemente -ya nos gustaría que no fuera así- nuestro Editorial de hoy no puede ser otro que Alepo. Vuelve a ser noticia porque el Observatorio Siro de Derechos Humanos (OSDH) eleva a 50.000 el número de personas desplazados en los últimos cinco días.

La ONG apuntó que más de la mitad se han dirigido a los distritos orientales de la localidad que quedan en poder de los rebeldes y al barrio de Al Sheij Maqsud, bajo el dominio de la alianza armada kurdo-árabe Fuerzas de Siria Democrática (FSD). El resto se han trasladado a áreas en manos de los efectivos gubernamentales. En los últimos días, los intensos bombardeos de las tropas de Rusia y las de Bashar al-Assad, asedian a las milicias del autoproclamado Estado Islámico (EI) y a los rebeldes o insurgentes (apoyados “de aquellas maneras” por los EE.UU.).

Cifras oficiales de la ONU hablan de 35.000 civiles, y esa cifra está aumentando hora a hora. Estas personas son las que han huido de la zona oriental de la ciudad -controlada por los rebeldes- en los últimos días, pero el número total de desplazados internos en la ciudad alcanza las 40.000 personas.

Del total de desplazados, según el representante de UNICEF, Christoph Boulierac, el 60% son niños (unos 19.000). Este dato es especialmente grave, pero también sensatamente lógico ante este acoso y derribo de Alepo: las familias buscan salvar a los niños, como una posibilidad de futuro. No obstante… ¡terrible, terrible, terrible!

La comunidad internacional se limita, como ven, a dar cifras de terror, de pavor, de horror, del miedo más espantoso que pueda generarse hoy en día, como es en esta ciudad, cuyo protagonista, el dictador de dictadores (porque viene de otra dictadura) Bashar al-Assad ha terminado convenciendo (como hombre de guerra que es) a los demás. Cuando todo parecía que pasado el primer año de guerra civil (y vamos ya entrando en el sexto año de conflicto) había una confabulación internacional para que abandonara el poder, pues… apareció el monstruo salvador Rusia con el señor Putin, y todos se pusieron de acuerdo para que la guerra continuase. Ya no es un requerimiento exigible de Barack Hussein Obama II.

Un fracaso más para “El Señor de Guantánamo” (así pasará usted a la historia, señor Obama); un fracaso más en sus demandas, esas que usted prometió, contra el régimen de esta dictadura infernal que ve a todos como terroristas menos a sus aliados de bombardeos “de origen desconocido” (los rusos).

Acabando con todos los sistemas sanitarios; no hay ni un solo hospital en la zona de la ciudad ocupada por los insurgentes… Así no puede tarda mucho el que Alepo sea dominado por las fuerzas del dictador. Mientras tanto, sigue la defensa a ultranza, y ya son las guerras de la guerra, y ya son el hay que morir por la guerra, y el desespero por el desespero.

Esto es el peor ejemplo que se le puede dar a nuestra ESPECIE, y el peor ejemplo que puede hacer Naciones Unidas, que se siente absolutamente impotente (como organismo, como organización internacional). Y los seres de humanidad normales y corrientes nos sentimos totalmente impotentes para poder aportar, a través de algún organismo, a través de alguna organización, a través de un derecho internacional, un cese de hostilidades para que al menos esos niños que han tenido que huir (muchos de los cuales van a morir; simplemente por la propia guerra en sí) puedan sobrevivir. Y aquellos que todavía tienen la opción puedan tener los recursos de salud para que esto ocurra.

Lo cierto es que va a ser un Editorial permanente en nuestra consciencia, y con frecuencia en nuestra emisora: el drama de Siria.