EDITORIAL: ALEPO SE HA RENDIDO
Como se esperaba, Alepo se ha rendido; los rebeldes se han rendido… si bien se han vuelto a reanudar algunas escaramuzas porque el pacto de rendición se hizo entre Moscú y Estambul, sin contar mucho con Bashar al-Assad y con los rebeldes propiamente dichos. De todas formas era un pacto fuerte porque llevaron cientos de
Como se esperaba, Alepo se ha rendido; los rebeldes se han rendido… si bien se han vuelto a reanudar algunas escaramuzas porque el pacto de rendición se hizo entre Moscú y Estambul, sin contar mucho con Bashar al-Assad y con los rebeldes propiamente dichos.
De todas formas era un pacto fuerte porque llevaron cientos de autobuses para evacuar a las personas, y garantizaron –por ello se han reanudado ciertos combates en los barrios reducto de los insurgentes (apenas el 5% de la ciudad)- que los rebeldes tendrían una vía para poder ir a otras zonas de Siria (ciertas partes de Damasco y otras pequeñas localidades) donde todavía resisten, y que podrían marcharse de Alepo con su munición y armamento, garantizándoles llegar hasta dichos enclaves. E igualmente se garantizaba que los civiles no iban a ser tocados… Después de lo que dijo ayer la ONU sobre que habían masacrado a civiles sin ningún miramiento, es difícil de creer, pero el pacto incluía que los civiles salieran y recibieran ayuda humanitaria (que no han recibido en todos estos cuatro años y que parece ser que sí la están recibiendo en alguna medida).
Pero… parece ser que no se ha garantizado del todo la salida de los rebeldes y por ello ha habido que reiniciar otros “pequeños” bombardeos.
Bashar al-Assad quiere tener la absoluta seguridad de que en Alepo no queda ni un solo rebelde moderado (terroristas, para él). Ha hablado a la población (apenas quedan unos 10.000 civiles) y les ha dicho que pueden quedarse en la ciudad, que no necesariamente tienen que salir o irse, pero… dada la situación de la ciudad, no es para quedarse, aunque tampoco es para salir por el miedo a represalias. Todos los activistas que lanzaron noticias, que dijeron algo del asedio de la ciudad, están en el punto de mira del dictador, y saben que cuando salgan y se les pida documentación e identificación van a ser ejecutados; sin más.
Así está la situación. Es lo que suele ocurrir en una ciudad que se rinde: el vencedor es dueño y señor, y salvo excepciones excepcionales, al vencedor se le trata de la peor manera posible para que no vuelva a suceder.
Ahí está; lo que se iba anunciando a gritos, se ha producido. Y aunque haya ciertas escaramuzas, son eso: solo escaramuzas. Ya no es posible que los insurgentes o rebeldes vuelvan a Alepo. Con esta victoria de Bashar al-Assad (aunque el régimen no lo haya dicho o reconocido oficialmente todavía, pero lo harán cuando ya tenga la certeza de que los únicos disparos que se escuchen sean los de su ejército) se consolida en el gobierno de Siria, y se acrecienta de cara a las potencias occidentales y, en consecuencia, a la posibilidad de seguir al mando del país los años que él quiera (para eso es el dictador).
Una noticia dura, triste y escalofriante, que les hemos ido narrando a lo largo de los días.