EDITORIAL: ANALICEMOS UN POCO EL GOLPE DE ESTADO EN EL PAÍS DE LA MEDIALUNA Y SU ESTRELLA
La noticia de las noticias hoy es el país de la medialuna y su estrella: Turquía. Turquía está en el ojo del huracán, con nada más y nada menos que 265 muertos (registrados hasta el momento), 1.440 heridos, y 2.839 detenidos, todo ello como consecuencia de un fallido (o no, ya veremos) golpe de Estado militar. De todos
La noticia de las noticias hoy es el país de la medialuna y su estrella: Turquía.
Turquía está en el ojo del huracán, con nada más y nada menos que 265 muertos (registrados hasta el momento), 1.440 heridos, y 2.839 detenidos, todo ello como consecuencia de un fallido (o no, ya veremos) golpe de Estado militar. De todos los fallecidos, por supuesto, ya han dicho las autoridades que 104 eran golpistas y 47 eran civiles.
En los medios de comunicación aparecen imágenes impresionantes: se ve a la población golpeando con palos y con cualquier cosa a los militares que están agachados y agrupados en el suelo (supuestamente golpistas); se ve a la población tomando los tanques…
Por nuestra parte, nos hemos quedado muy sorprendidos con una cosa: el hecho de que Erdogan (presidente del país) pidiera a la población turca (vía redes sociales) que saliera a la calle “para defender la democracia” ¿¡!? Esto nos recuerda la historia del regimiento de caballería polaca que en la II GM realizó la última carga de la historia; fue contra los tanques blindados alemanes (los Panzers), aún a sabiendas de que iban a ser aniquilados. Y ahora, esto... Es decir, pensamos que lo que hay que pedir a la población en esas situaciones es que se quede en casa, que no salga, para que no se produzcan 265 muertos (o los que sean). Si lo que se quiere realmente es proteger a la población, no se le puede decir que salga a la calle para preservar la democracia y para que se enfrente contra los tanques. En todo caso, si hay facciones leales del Ejército, que salgan y se enfrenten entre los militares, ¡pero dejen a la población civil tranquila y en paz! Después, dependiendo de quien gane, lo celebrarían unos (u otros).
En fin...
Además de todo este estado de cosas en el Estado turco (que no es un Estado "occidental"; y lo decimos así para entendernos, ¿verdad?), el presidente Erdogan ha destituido a 2.745 jueces. ¡Fíjense ustedes dónde y por dónde deriva la cosa!, y ha atribuido todo este intento de golpe de Estado al multimillonario imán Fethullah Gülen y sus seguidores. (El imán, otrora aliado de Erdogan, controla multitud de escuelas y negocios en Turquía, pero actualmente permanece como exiliado forzado en Pensilvania (EE.UU.) desde 1999). Pues bien, según Erdogan, a través de sus prédicas habría movilizado a parte del Ejército. Y para animar más la cosa, ante dichas declaraciones EE.UU. se ha precipitado a decir que “las autoridades turcas nunca han pedido su extradición” y además, si es realmente Gülen el que está detrás, piden que les presenten de inmediato pruebas y hechos contundentes que le incriminen.
Es decir, tenemos una trama muy “oscura”, una trama muy… increíble, y ahora, por ejemplo, tenemos un atropello brutal: por un lado nos llama mucho la atención el hecho de los 2.745 jueces destituidos, y por otro lado las represalias que vendrán ahora con la búsqueda de enemigos del régimen turco.
El régimen de Erdogan es una “democracia” muy, muy, muy de aquella manera. Si ustedes recuerdan, en 1998 estuvo cuatro meses preso por haber leído un desafiante poema islamista: "Los minaretes serán nuestras bayonetas, las cúpulas nuestros cascos, las mezquitas serán nuestros cuarteles y los creyentes nuestros soldados", y “la democracia es un camino para llegar a la verdadera meta”. (Claro, esto los jueces lo interpretaron como algo no muy democrático, ¿verdad?). Además hay que recordar su filiación islámica radical: alimentó su fervor islámico cuando cursaba la secundaria en un instituto coránico y luego en la reuniones con sus compañeros de la Facultad de Economía de la Universidad de Mármara, tras lo cual inició una ascendente carrera en el Partido de Salvación Nacional, y luego en el Partido Islamista del Bienestar, hasta que fundó el Partido Justicia y Desarrollo (AKP) que le ha llevado al poder con un discurso ambiguo en cuanto a su tendencia islámica. Pese a sus inicios abiertos y renovadores, actulamente Erdogan gobierna Turquía con mano contundente y autoritaria, la cual parece estar destinada a asegurarle el poder total por muchos años más.
(Y que conste que no estamos diciendo que estemos a favor del golpe de Estado, o en contra. No, no es esa nuestra misión. Nuestra misión es informar e intentar entender por qué suceden las cosas)
En fin, la represión está siendo muy fuerte. Erdogan da por terminada la intentona de golpe, y veremos en qué queda la cosa.
De momento también los EE.UU. han tenido que suspender temporalmente las actividades en su base militar de Incirlik (sur de Turquía), donde se hallan los contingentes militares y los cazas estadounidenses y europeos en su lucha contra el Estado Islámico.
Terrible, terrible, terrible. Terrible el número de muertos, el número de detenidos, y el número de persecuciones que ahora se van a desencadenar, todo sin que sepamos realmente por qué se ha gestado todo esto (como tantas veces ocurre). No olvidemos que la figura de Erdogan es una figura prepotente (lleva 12 años en el poder), y ha demostrado en multitud de ocasiones cuáles son sus posiciones en diferentes aspectos que no vamos a reseñar ahora (y sobre los cuales, insistimos, no estamos a favor ni en contra, pero tenemos que buscar explicaciones que nos den a entender qué es lo que pasa con esto).
Por otra parte nos sorprenden muchísimo, muchísimo las reacciones internacionales: todo el mundo ahora dice eso de “¡ay!, la democracia”, “¡ay!, la democracia”, “¡ay!, la democracia”, pero... Queridos demócratas del mundo que tanto defendéis a la democracia: ¿por qué cuando en Egipto el señor Mursi ganó las elecciones más transparentes que se hayan producido en ese país, y al cabo de muy poco tiempo se produjo el golpe de Estado militar del general Al Sisi, nadie dijo nada? Claro, Mursi era islamista también pero no interesaba (evidentemente a los intereses de Israel) y por ello todo el mundo se quedó en silencio; nadie protestó. Y ahí está ahora el general Al Sisi, tan tranquilo, reprimiendo y repartiendo “obleas” a diestro y siniestro. No fue hace tanto pero… no se levantó el clamor democrático internacional. Lo mismo ocurrió cuando en Palestina ganó la facción de Hamás de la Franja de Gaza (no la de Cisjordania), ¡y lo hizo legalmente! O, sin ir más lejos: ¿cómo se han aceptado los resultados en Argentina de que haya ganado Macri? Pues ya ven: todo el resto de la oposición haciendo imposible la gobernabilidad del país. ¿Es eso democracia? Pues tampoco nadie dice nada.
Y podríamos poner muchos ejemplos más.
Como pueden ver, los demócratas tienen sus preferencias, lo cual indica que representan una democracia corrupta: en la democracia no se puede tener preferencias, sino que se tiene que aceptar la voluntad del voto, de la urna. Si hay un golpe contra una institución que ya está organizada de una determinada manera, hay que soportar y proteger a esa legislación. Pero... claro, si un señor como Erdogan ahora mete en la cárcel a todos los jueces, es señal de que va a legislar por su cuenta, y va a poner jueces que no pongan ni palabra en contra de sus decisiones.
En cualquier caso, ésta es nuestra primera valoración de lo que está pasando en Turquía. Así que, ojo a los demócratas: por favor, reevalúen sus criterios y conceptos. Y a los grandes países que emiten rápidamente sus comentarios diciendo “el pueblo ha salvado la democracia”, les decimos: veamos con más detenimiento qué es lo que ha pasado.