EDITORIAL: ATENTADO TERRORISTA EN BERLÍN… (CONTINUACIÓN)
Nuestro Editorial sigue centrado en Alemania, donde se busca ahora a un tunecino como sospechoso (en relación al atentado terrorista del lunes en Berlín). Este individuo ya estaba siendo investigado por su posible implicación en otro delito grave contra la seguridad del Estado. El ministro del Interior de Renania del N
Nuestro Editorial sigue centrado en Alemania, donde se busca ahora a un tunecino como sospechoso (en relación al atentado terrorista del lunes en Berlín). Este individuo ya estaba siendo investigado por su posible implicación en otro delito grave contra la seguridad del Estado.
El ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, Ralf Jäger, advirtió que no se sabe si el sospechoso está implicado en el atentado de Berlín, pero confirmó que en la cabina del camión que arrolló a los visitantes del mercadillo navideño se encontró documentación suya. Su petición de asilo había sido rechazada en julio pasado.
La Fiscalía Federal alemana ha pedido la colaboración de los ciudadanos para detener al joven tunecino Anis Amri, de 24 años, y ha ofrecido una recompensa de hasta 100.000 euros. Según la descripción ofrecida, Anis Amri mide 1.78 m, pesa cerca de 75 kg, tiene el pelo negro y los ojos marrones.
La autopsia al verdadero conductor del camión, el ciudadano polaco, ha determinado -por los cortes de arma blanca encontrados en su cuerpo- que durante el atentado estaba vivo y que intentó evitarlo. Según el diario Bild el terrorista mató a tiros al chofer después de investir a la multitud en el mercadillo.
Las fuerzas de seguridad alemanas prosiguen con gran presión la investigación sobre el atentado, que ha sido reivindicado por el ejército del Estado Islámico (EI). Se sigue investigando, y ahora, como se ve, la policía empieza a dar palos de ciego tratando de encontrar a individuos que respondan a un perfil islamista y que hayan sido fichados. En realidad, si este hombre no hace nada delictivo concreto a partir de ahora, será imposible que lo capturen (salvo que haya una filtración por parte de la organización islámica). Estos son los tipos de atentados terroristas en los cuales la posibilidad de capturar al responsable son prácticamente nulas, y si no, fíjense de qué forma lo ha hecho; otras veces atentan suicidándose, pero en este caso no ha sido así. Ha tenido una planificación para poder seguir vivo (por supuesto) y para poder seguir actuando con total impunidad. Ahora los palos de ciego vienen por todos aquellos que tienen un perfil teórico coincidente.
Ahora empezarán las pesquisas y actuaciones (como con la primera persona que detuvieron: un joven paquistaní que fue puesto en libertad a las pocas horas porque no había suficientes elementos incriminatorios). Esto va a pasar, o ya habrá pasado, con todos los que se les haya denegado la petición de asilo y tengan un tinte yihadista. A lo que se añade la investigación que harán en las mezquitas, más las aproximaciones que harán en los archivos con la información de los individuos fichados… Van a ser palos de ciego porque estos acontecimientos son prácticamente imposibles de resolver, y muchas veces se resuelven a través de un inocente al que se le acusa (porque la opinión pública, obviamente, necesita un culpable para sentirse segura, y para sentir que la Policía hace lo que tiene que hacer), por ello ésta tiene que encontrar a un responsable. No nos damos cuenta de que en una guerra de guerrillas es imposible estar contrarrestado por un ejército regular. ¿Quién iba a pensar que este atentado terrorista se iba a hacer de esta manera? Impensable, aunque… ya había antecedentes (como lo que pasó en Niza, Francia, que fue mucho más grave).
Repiten tácticas y repiten repiten aconteceres, pero lo único que nos comentan —y ese es el motivo de traerlo otra vez al Editorial— son acciones policiales, pero es que el asunto ¡no es un asunto policial! ¡Es un asunto político! ¡Es un asunto de humanidad! ¡Es un asunto de inversión, de ideas, de ayuda, de colaboración! ¡Es un asunto preventivo! ¡Es un asunto de cultura! Y están derivando todo, a toro pasado, cuando ya ha ocurrido el drama. ¡ES UN ASUNTO QUE SE TIENE QUE PREVENIR; Y SI SE PREVIENE, NO OCURRE!
Y es lo que vemos de estos casos, que se repiten una vez… y ahora en Bélgica, y mañana en Francia, pasado en Alemania… Y ese es el problema, que nos quieren contentar. Y la mayoría de las personas se contentan sabiendo que los malos son los musulmanes y que, bueno, mejor sería acabar con ellos, pero bueno, es tarea difícil y no es esa la función, sino que la civilización occidental ha llevado al mundo islámico a ser dirigido por sátrapas y dictadores que hacen la vida francamente imposible, como referencia a occidente. Y se crean elementos neocolonialistas, y el elemento colonialista continúa en los diferentes países; y, por tanto, no se establece la ayuda que prometieron en un principio. Y todo eso va creando un malestar. Entonces, no es cuestión policial, no es cuestión de ejército, ¡ES CUESTIÓN CULTURAL!, ¡ES CUESTIÓN HUMANITARIA!, ¡ES CUESTIÓN FILOSÓFICA!, ¡ES CUESTIÓN POLÍTICA DE RESPONSABILIDAD!
Este aspecto no lo tocábamos ayer en el Editorial (que también trataba del atentado en Alemania). Y realmente tenemos que concienciarnos de esta situación y no esperar a que ocurran dramas de este tipo, para demostrar después lo fuertes y lo valiosas que son nuestras fuerzas de seguridad del Estado. ¡Que a su vez —fíjense bien—, de buscar, reprimir, capturar y castigar a los responsables, ¡si es que lo consiguen!; que, a su vez, para hacer eso ¡nos tienen que quitar a nosotros libertades!, y, en teoría, darnos seguridades. Nos cambian libertades por seguridades, con lo cual nos esclavizan más aún nuestros propios países, bajo el lema y bajo la justificación de que nos protegen de los malos. Mientras, a los malos los tratan malamente, por supuesto. Que, a todo esto, ¡no son malos! Hay personas que están filiadas a una determinada posición, y habrá que evitar que esas posiciones se generen; ¡se gesten! Y si no se evitan, porque no se crean las condiciones sociales, económicas, políticas y humanas —culturales, en definitiva—, se van a crear siempre estos atentados. Y en cualquier momento nos puede tocar a nosotros.
Y esto, parece ser que no se quiere ver. Y como no se quiere ver, pues nada, vamos a seguir; vamos a seguir igual, porque en el fondo se quiere esclavizar, controlar y dominar a los más cercanos, más que controlar y dominar a los terroristas. En el fondo, lo que pretenden los poderes del gobierno es controlar y dominar a sus ciudadanos, no a los extranjeros. No, no, no. Que ya nos han engañado muchas veces. En el fondo nos pretenden engañar a nosotros. Nos pretenden controlar más y más a nosotros. Y de eso nos tenemos que dar cuenta de cómo nos van minando nuestras libertades a costa de unas teóricas seguridades.
Hasta aquí nuestro Editorial de hoy, a propósito de la continuación del terror, sembrado en unos puestecillos de Navidad por un hombre que había perdido la cabeza, o que le habían preparado la cabeza, que se había entrenado con su cabeza… con total convicción, seguro, de que estaba haciendo algo bueno.
Increíble, pero cierto.