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EDITORIAL: CADA OCHO HORAS, UNA MUJER ES VIOLADA EN EL REINO DE ESPAÑA

Teníamos preparado otro Editorial , pero el director general adjunto nos acaba de decir que cada ocho horas se viola a una mujer en España (1) . Nos hemos quedado un poco… ¡Cada ocho horas! Ocho por tres, veinticuatro… O sea, tres mujeres son violadas diariamente en España, un país de unos pocos pinches habitantes… ¿Ta

 

COMUTeníamos preparado otro Editorial, pero el director general adjunto nos acaba de decir que cada ocho horas se viola a una mujer en España (1).

Nos hemos quedado un poco… ¡Cada ocho horas! Ocho por tres, veinticuatro… O sea, tres mujeres son violadas diariamente en España, un país de unos pocos pinches habitantes… ¿Tan bestias somos? Pues sí, parece ser que sí; esa es la estadística aunque, ya saben ustedes que cuando hay estadísticas de este tipo, normalmente tienden a ofrecer datos “a la baja” porque los asuntos de esta naturaleza empeoran la imagen de un país. Por lo tanto, pongan ustedes que se realiza una violación cada seis horas, y probablemente nos estemos acercando a la realidad. No obstante, aun tendiendo a la baja, “una violación cada ocho horas” nos parece un dato como para avergonzarse, como para no sentirse del todo a gusto.

Este dato es igual de impresionante que el correspondiente al consumo o gasto en prostitución y pornografía en España (2): unos 80 millones de euros diarios. Es otra cifra que nos sigue pareciendo descomunal, pero que seguramente será mucho mayor.

Indudablemente, la evolución de la especie en lo que se refiere en la actitud o comportamiento sexual de la misma, que debería ser un ritual conocido, reconocido, asimilado, asumido y que no constituyera una noticia sino al revés (como saber que hay que beber cuando se tiene sed, o que hay que comer cuando se tiene hambre), pues no, se ha convertido y se convierte –en cualquier época de la historia de la humanidad, pero ya  a ciencia cierta en las que tenemos referencia histórica como en la actual- en un terrible problema. Realmente las relaciones sexuales son y constituyen un drama permanente, y si se les añade además el divorcio, la separación de bienes, la visita a los hijos, las pensiones, etc. vienen a demostrar que, realmente, las condiciones en las que se encuentra nuestra comunidad heterosexual es grave. Grave y, lo que es peor, desesperada, violenta y poderosa (de naturaleza absolutamente machista).

En consecuencia, las situaciones hacen que sea de imperiosa necesidad el buscar educaciones y culturalizaciones de cara a una o dos generaciones vistas (es decir, desde los chiquitines de ahora) que permitan un cambio a esta evolución que acabamos de citar: cada ocho horas, una violación a una mujer en el Reino de España.

Ciertamente, cualquier medida coercitiva es simplemente un cambio de collar pero con el mismo perro, y una permisividad diaria a la que estamos expuestos. Recientemente, hace unas horas para ser más exactos, un hombre ha sido detenido porque estaba matando a su pareja con unas tijeras (por ejemplo). Noticias así son diarias y constantes. Cuando ya entramos en las estadísticas, las cosas se ponen de una forma verdaderamente preocupante y exigen de los políticos, de los diferentes departamentos de Cultura y Educación, una respuesta inmediata. Desde los más pequeños (fundamentalmente) hasta los que ya están en edad de delinquir.

Increíble, pero cierto.

 

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1 Según datos oficiales del Ministerio del Interior referidos al año 2015, se computaron “al menos” 1.127 agresiones sexuales con penetración. Desde el año 2009 (cuando se comenzó a desglosar la estadística de agresiones sexuales para acomodarse al criterio de la Unión Europea), se han registrado más de 8.200 agresiones sexuales con penetración, tres al día, una cada ocho horas.

 

2 Según estimaciones del INE referidos a 2010, esta actividad supone en nuestro país el 0,35 por ciento del PIB anual, lo que equivale a 3.783 millones de euros. Otros datos de un informe elaborado por la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de la Igualdad de Oportunidades del Congreso de los Diputados realizado en 2007 indicaban que este negocio movía más de 18.000 millones de euros cada año en nuestro país. Ese mismo informe calculaba que los españoles gastaban 50 millones de euros diarios en prostitución (en aquel año, la Comisión está trabajando en actualizar y publicar nuevos datos).