← Volver

EDITORIAL: CRUEL CORRUPCIÓN LA DE LA FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL

Nuestra referencia para el Editorial hoy son Haití y España. ¿Por qué? Pues miren: la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), presidida por Ángel María Villar, se apropió de 220.000 euros que habían sido destinados a los niños del terremoto de Haití del 2010. ¡Y esto se descubre ahora! El artículo aparecido en el di

 

201610 COMUNuestra referencia para el Editorial hoy son Haití y España. ¿Por qué? Pues miren: la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), presidida por Ángel María Villar, se apropió de 220.000 euros que habían sido destinados a los niños del terremoto de Haití del 2010.

¡Y esto se descubre ahora!

El artículo aparecido en el diario El Mundo dice así:

 

"El Consejo Superior de Deportes reclama a la institución que dirige Ángel María Villar la devolución de una subvención justificada en falso para la creación en 2010 de una escuela de fútbol que jamás llegó a construirse.

La Federación Española de Fútbol presidida por Ángel María Villar recibió en 2010, a través de su fundación y procedente del Consejo Superior de Deportes (CSD), cerca de 220.000 euros para la «creación de una escuela de fútbol» en Haití, «dadas las circunstancias de extrema gravedad que se estaban viviendo en el país» tras el devastador terremoto de enero de ese año.

El país caribeño había quedado destrozado tras un seísmo de siete grados en la escala Richter, con un balance de 316.000 muertos, 350.000 heridos y más de 1,5 millones de personas sin hogar, de una población total de 15 millones.

La idea inicial, reflejada en una memoria a la que ha tenido acceso este diario, era que la Federación, a propuesta del CSD, realizara un «proyecto específico de 'Educación deportiva integral en escuelas de fútbol'» para paliar los efectos de la catástrofe natural.

Sin embargo, seis años después, según ha podido comprobar este diario, la escuela jamás llegó a llevarse a cabo, la práctica totalidad del dinero fue desviado a otros menesteres no aclarados por la Federación, e incluso su destino se justificó ante los responsables ministeriales, al menos en parte, de forma falsa. Este diario ha podido comprobar, por ejemplo, que varios de los técnicos que supuestamente participaron en el proyecto, según la justificación de gasto presentada ante el CSD, jamás fueron a Haití.

El Consejo Superior de Deportes, que ha declinado hacer declaraciones (como era de suponer, ¿verdad?) sobre esta información, ha solicitado a la Federación la devolución del dinero por considerar que la cantidad se desvió a otros destinos, no explicitados por los responsables federativos.

Evans Lescouflair, el ministro de Deportes haitiano que firmó el convenio, ha admitido a este diario que desde la firma hasta su salida del Ejecutivo nunca volvió a tener noticia del proyecto. El actual Gobierno haitiano, ocupado en las consecuencias del último huracán acaecido en la isla, hace menos de un mes, no ha podido dar una respuesta terminante sobre el resultado del convenio".

 

Increíble, increíble, increíble…

 

"Sostiene el organismo federativo, sin documentarlo en modo alguno, que al final Haití no pidió más que «el manual operativo de las escuelas de fútbol» y «el envío de equipaciones y material deportivo, dado que tenían mucho excedente de medicinas y alimentos». El Consejo Superior de Deportes solicitó a la Federación datos sobre el destino del dinero; la respuesta federativa, fuera de plazo además, según ha podido saber este diario, fue insuficiente a juicio de los responsables ministeriales.

La Federación incluyó en las justificaciones, por ejemplo, las nóminas de decenas de entrenadores habituales de las escuelas que gestiona, al menos varios de los cuales jamás viajaron al país según han reconocido a este periódico. También colocó las facturas de material para que unos 600 niños practicaran en escuelas de fútbol. La cantidad se asemeja sospechosamente a la de críos que acuden a la escuela de fútbol que la Federación posee en Las Rozas (Madrid), y el proyecto haitiano iba dirigido a no más de entre 120 y 150 niños.

También se ha podido comprobar que al menos dos responsables de la Federación sí viajaron a Haití, ya en septiembre de 2011, en un viaje que incluía otras escalas: Perú y Costa Rica. Al menos uno de los billetes salió por 15.500 euros, según fuentes federativas. El importe del viaje se imputó a la subvención recibida del CSD. Junto con las porterías, las botas y el “manual”, éstos serían los únicos gastos realmente asociados al proyecto solidario. Los niños haitianos se quedaron, finalmente, sin escuela de fútbol".

 

Nos parece muy cruel.

Esta nota de prensa, muy clara, muy evidente, nos muestra lo que pasa con los dineros, lo que pasa con muchas de las ayudas concedidas, pero… en este caso (cuando habitualmente las ayudas se quedan en los países receptores) es el país dador el que se ha quedado con el dinero.

Quedarse con 220.000 euros, señor Villar –el eterno presidente- evitando que los niños haitianos tengan un remanente en el que divertirse… nos parece muy cutre. Y que usted apenas pueda justificar la visita a la isla, con un billete de avión de 15.500 euros… es… demoledor.

El partido Ciudadanos ha preguntado al Gobierno si considera que la Federación Española de Fútbol empleó documentación falsa en el desvío de fondos… ¡Pues es evidente que fue así! Y estamos hablando del año 2010 (hace seis años), y se descubre ahora.

Claro, luego vendrán las justificaciones: el CSD dirá que él hizo lo que tenía que hacer, y Ángel María Villar no será responsable de nada y no devolverá 220.000 euros (¡no sabe por dónde devolverse él mismo!), y… aquí paz, y después gloria.

Ha sido Haití, una vez más, vuelve a ser martirizado, en este caso por unos balones de fútbol, unas porterías, unas botas… Una mínima dotación para que algunos niños dejaran de pensar en la tragedia, en el drama, en el horror, en la miseria, en la pobreza.

Son ustedes responsables subsidiarios de la infelicidad y del trastorno de muchos niños de allí. Una lata de sardinas o de Coca-Cola es un balón, y ustedes se lo han secuestrado impunemente, repartiendo los dineros en otras actividades.