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EDITORIAL: DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER, UNA ENFERMEDAD NO TRANSMISIBLE QUE PODRÍA SER EVITADA

Nuestro Editorial hoy está dedicado al Día Mundial de la lucha contra el cáncer. Hoy, así lo estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el momento de recapitular, revisar, renovar… Aunque la verdad es que eso se hace todos los días, no es una cosa circunstancial, teniendo en cuenta la incidencia de esta actit

 

20170204 comuNuestro Editorial hoy está dedicado al Día Mundial de la lucha contra el cáncer.

Hoy, así lo estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el momento de recapitular, revisar, renovar… Aunque la verdad es que eso se hace todos los días, no es una cosa circunstancial, teniendo en cuenta la incidencia de esta actitud que asume la especie en los estados adaptativos de salud que bajo el nombre de tumores, neoformaciones, o cáncer (que es la denominación más frecuente) se presenta, y que ocasiona que cada año 14 millones de personas sean diagnosticadas de cáncer en todo el mundo, y que 9 millones fallezcanï, la mayoría en países con medios o escasos recursos (según las últimas cifras de la OMS). Las estimaciones apuntan a que las cifras seguirán creciendo, en gran parte porque falla la prevención y muchos casos se diagnostican demasiado tarde. De esos datos se desprende que en el 2030 habrá 21 millones de nuevos casos al año.

La enfermedad tumoral forma parte de las denominadas enfermedades no transmisibles (ENT), las cuales provocaron en 2015 el 70% de los 56 millones de muertes que se produjeron en el mundo. Representan con diferencia la causa de defunción más importante en el planeta.

Así se nos presenta la enfermedad tumoral y, en consecuencia, es todo un desafío para todos (políticos, economistas, científicos, médicos… y para nuestra especie, en general).

En consecuencia, creemos que evidentemente un diagnostico precoz, dentro de los tratamientos no tan exitosos como a veces nos quieren hacer ver, que se ofrecen , está ahí como algo que puede mejorar, sin duda, las posibilidades a corto y mediano plazo. A largo plazo ya sería otra evaluación, porque las estadísticas en esta patología tienen muchas, muchas, interpretaciones y se pueden manipular de muchas formas.

Hay ciertas cosas que sabemos que en alguna mediad favorecen los procesos de oncogénesis o carcinogénesis como es el tabaco, como es el alcohol, como es el cansancio extremo, como es el estrés extremo, como son los factores hereditarios (en algunos casos, no muchos). El estilo de vida –en general- es un factor determinante a la hora de que se produzca una enfermedad neoformativa.

En consecuencia, no olviden que cualquier factor de su estilo de vida, podría ser en el escaso de ustedes, el factor desencadenante de este problema, puesto que hoy sabemos que muchos de los tumores proceden de nuestras células madre (que son las que más nos deben cuidar y lo hacen pero, a partir de ahí, por determinados problemas nutrigenéticos, radiaciones, medioambientales, psíquicos, edad… pues resulta que hay una serie de factores que parece –parece- que son claramente oncogénicos. Pues… tan fácil como evitarlos (véase otro tipo de enfermedades, y véase otros tipos de vida como el sedentarismo o como la obesidad).

20170204 cancere¡Cuiden a sus niños!, ¡que no sean obesos! ¡DECLÁRENLE LA GUERRA A LA OBESIDAD INFANTIL! ES UNA DE LAS CAUSAS PROMOTORAS DE GRAVES ENFERMEDADES METABÓLICAS QUE LUEGO TIENEN MUY MALA RESOLUCIÓN. Y luego vienen las quejas, y luego vienen los “qué mala suerte”… ¡No es mala suerte!, ¡es mala educación! Y hay educaciones que se pueden aprender. Igual que queremos que nuestros niños aprendan a leer y a escribir, por favor no colaboremos –en ningún caso, bajo ninguna circunstancia- a que nuestro niño sea obeso, por ejemplo. Igual que no podemos colaborar a que nuestro niño sea antisocial (¡que sea un niño social!) pues… ¡que sea un niño de talla, altura y peso correspondiente con su situación, y no que por no se sabe qué extraña circunstancia (que habría que investigar, que se investiga, y que a veces es obvio y otras veces no es tan obvio) se favorezca y se ayude.

(Igual que el “señor Estado”, que vende tabaco con calaveras y con amenazas de que ‘el tabaco mata’. Pues… ¡Que el “señor Estado” deje de vender cosas que matan! Ya entre nosotros nos matamos bastante bien. Pero que el “señor Estado”, por favor, deje de vender cosas que matan: deje de vender coches que van a 240 km/h cuando nuestras carreteras están capacitadas –como mucho- para 120 km/h, y… también se evitarían las multas).

Hay tantas cosas tan obvias y evidentes que mejorarían la salud global del planeta que a veces hasta da vergüenza decirlas. Porque son tan obvias pero tan “inescuchadas”, que luego nos toca más directamente (afectiva y emocionalmente) a los terapeutas recoger esa mala educación, porque luego vienen las secuelas y vienen las patologías, y nosotros somos los que tenemos que lidiar con ellas, ¿verdad? Tenemos que lidiar en el amplio sentido de la palabra: sin recursos, con ignorancia, y sabiendo que se podrían haber prevenido previamente.

En este día mundial abrimos un espacio de llamada general a la población, desde esta emisora de servicio, para que todos esos agentes que sabemos de sobra que pueden facilitar y promover un estado llamado de enfermedad que anula nuestra salud adaptativa (que es la norma), cambien esos estilos. ¡Cámbienlos!, que no va a pasar nada, pero… si no los cambian, luego no se quejen.

De nada sirve todo esto. Sabemos que de nada sirve lo que acabamos de decir, porque cada uno ya tiene asimilada su posición con diferentes cosas.

(Si, por ejemplo, se le dice a un alcohólico “Oye, ¿por qué no haces algo?, ¿por qué no vas a ‘Alcohólicos Anónimos’? Tú eres alcohólico, ¿no te das cuenta?”… Y dice “Sí… ¡Si no tengo prisa en morirme!”. O sea, hay bromas para todos los gustos, y gustos para todas las enfermedades).

Así que… Con el empaque de la pasión de lo que significa tratar y tratar patologías que podrían haber sido evitadas, es que hacemos esta proclama, aun a sabiendas de que va a tener escasa o nula repercusión.

 

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Las enfermedades no transmisibles -o crónicas-  (ENT) son afecciones de larga duración con una progresión generalmente lenta. Los cuatro tipos principales de ENT por orden de incidencia son:

  • las enfermedades cardiovasculares (por ejemplo, los infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares);
  • el cáncer;
  • las enfermedades respiratorias crónicas (por ejemplo, la neumopatía obstructiva crónica o el asma);
  • y la diabetes.