EDITORIAL: DRAMÁTICA CARTA A OBAMA DE LOS MÉDICOS DE ALEPO
El Editorial hoy no puede ser otro que una carta que han enviado a Obama los médicos desde Alepo: “Tenemos que decidir quién vivirá y quién no”. Firman 15 de los 35 médicos que quedan en la zona rebelde para 250.000 personas. La ONU pide a Rusia que amplíe a 48 horas la tregua humanitaria (que era solo de tres horas).
El Editorial hoy no puede ser otro que una carta que han enviado a Obama los médicos desde Alepo: “Tenemos que decidir quién vivirá y quién no”. Firman 15 de los 35 médicos que quedan en la zona rebelde para 250.000 personas.
La ONU pide a Rusia que amplíe a 48 horas la tregua humanitaria (que era solo de tres horas). ¡Increíble!
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) advierte que en el mes de julio han recibido 44 ataques en centros sanitarios de la zona de Alepo en la que están los rebeldes (fíjense cómo se las gastan Bashar al-Assad y los otros).
Esto es tremendo, tremendo, tremendo, tremendo…
Apelan a la Casa Blanca para que presione a las partes en conflicto, a fin de permitir la ayuda a los civiles. Y añaden: “No nos hacen falta lágrimas ni simpatía, ni siquiera oraciones, basta con que usted, Obama, muestre amistad por el pueblo de Siria”.
En fin, más escuetos, más dramático, no puede ser.
En estas tres horas de tregua, el OSDH ha denunciado ataques con gas tóxico por parte de Rusia, y bombardeos con bidones de gasolina por parte de Bashar al-Assad.
Es la búsqueda de un exterminio total, ya camino de los seis años de esta terrible guerra civil que, gracias a la incongruencia, a la incapacidad, y a la tolerancia dramática, han conseguido las potencias occidentales.
Y como siempre, los perdederos, los que intentaban convivir, los que intentaban sobrevivir, los que intentaban subsistir… todos ellos van cayendo como inocentes personas que no saben por qué, ni siquiera entienden cómo es posible.
Pues… así de fácil como lo vemos: con la gran tolerancia, con la gran arrogancia, y con el deseo de que los que no sean como yo (o piensen como yo) tienen su esperanza puesta en la muerte.