← Volver

EDITORIAL: EL AGUJERO DE LA CAPA DE OZONO SE RECUPERA POR PRIMERA VEZ

Y nuestro editorial va hablando de —nada más ni nada menos— que de ¡4 millones de kilómetros! ¿Qué significa esto? Pues miren ustedes: que la capa de ozono se ha reducido en 4 millones de kilómetros. En los años 50, se detectó por primera vez un agujero de ozono; en los años 80 ya se midió la gravedad del caso, y el In

20160701 CAPA OZONOY nuestro editorial va hablando de —nada más ni nada menos— que de ¡4 millones de kilómetros! ¿Qué significa esto? Pues miren ustedes: que la capa de ozono se ha reducido en 4 millones de kilómetros. En los años 50, se detectó por primera vez un agujero de ozono; en los años 80 ya se midió la gravedad del caso, y el Instituto Tecnológico de Massachusetts ya empezó a evidenciar esto, a través, sobre todo, de Susan Solomon. Susan Solomon acaba de publicar en Science, el trabajo que justifica que, efectivamente, se ha regenerado 4 millones de kilómetros cuadrados de ese agujero de ozono. Y esto nos parece una noticia muy saludable, puesto que ese agujero de ozono traía como consecuencia —y trae como consecuencia—severas perversiones a la materia viviente.

En consecuencia, en la medida en que se cierra 4 millones de kilómetros cuadrados —que se dice pronto—, y perfectamente medido, que van a remirar y revisar en este septiembre-octubre de este año. Y esto se ha conseguido, suspendiendo, fundamentalmente, los clorados —los productos clorados—; han sido los principales responsables,  que estaban en la limpieza en seco, estaban en los productos de frigorías —de aires acondicionados—, estaban en las lacas y estaban en los aerosoles.

Así que… ¡fíjense! que, además, también estaban en los desodorantes. El hecho de eliminar esos compuestos clorados de estos productos tan habituales, ha conseguido, además de la poca actividad volcánica —que ese es otro elemento, que hubo una alarma con una erupción volcánica, pero no fue lo suficientemente grave, y se regeneró—, ha conseguido que esa capa de ozono se cierre lo suficiente para que la radiación cósmica no nos dañe.

Esto significa una conciencia planetaria importante: el ver que, si se toman medidas... Han pasado casi 36 años, sí, han pasado 36 años, pero ha habido una respuesta, ha habido una catalogación, ha habido una mejoría suficiente. ¿Podría ocurrir esto con la contaminación?

Esto ya se puso en evidencia —lo del agujero de ozono— en Montreal, en Canadá. En París se hablaba de la contaminación, y todos también se pusieron de acuerdo, pero no parece que París sea Montreal; y entonces, en consecuencia, no parece que sea… o lleve el mismo espíritu que en Montreal, en Canadá.

Lo cierto, es que… bueno, es una noticia esperanzadora, el ver como, aunque se haya contaminado por otros lados, aunque haya aparecido una contaminación de mercurio más allá de la esperada, sí, siempre vamos a tener una preocupación por la escasez ecológica de la conciencia humana. Pero… también tenemos que resaltar esta buena bondad. Ya no volverán los clorados y, en consecuencia, ya esa no será la causa fundamental de la rotura del agujero de ozono.

¡Así que hasta ahí! Eso es nuestro editorial de hoy, un motivo de alegría planetaria, y de vida, para las especies vivientes de este planeta.