EDITORIAL: EL GOBIERNO DE RÍO DE JANEIRO DECLARA EL COLAPSO ECONÓMICO Y PIDE SOCORRO PARA LOS JUEGOS OLÍMPICOS
¡Fíjense, fíjense! El gobierno de Rio de Janeiro afronta una de las mayores crisis, ¡una de las mayores crisis! Hasta tal punto, que reclama un presupuesto económico y pide “socorro”. Hasta el punto, que la crisis financiera de su historia ha decretado el “estado de calamidad pública”, como estrategia para cumplir sus
¡Fíjense, fíjense! El gobierno de Rio de Janeiro afronta una de las mayores crisis, ¡una de las mayores crisis! Hasta tal punto, que reclama un presupuesto económico y pide “socorro”. Hasta el punto, que la crisis financiera de su historia ha decretado el “estado de calamidad pública”, como estrategia para cumplir sus compromisos con los Juegos Olímpicos. ¡Impresionante!
La noticia añade, además, que el estado de “calamidad pública” habilita la posibilidad de lograr préstamos y firmar contratos sin concursos públicos, para garantizar la oferta. El gobierno, además, podrá contratar préstamos sin la autorización del legislativo regional. O sea, una trampa voraz para todos los voraces prestamistas.
La actual coyuntura complica la prestación de servicios esenciales, como la seguridad, la salud, la educación y el transporte.
¡En Rio de Janeiro! ¿Quién lo iba a decir?
Aquí tenemos a Víctor Lima, hoy casualmente no está en la emisora —estos días sí ha estado—, y este es nuestro comentario de portada, nuestro comentario de editorial.
¿Cómo es posible… que, a pesar —sin duda— de la crisis política —después del revocatorio a Dilma Rousseff—, cómo es posible que el nuevo gobierno —encabezado por el vicepresidente, que también ha sido imputado en problemas con Petrobras—, cómo es posible que a estas alturas de la película —como se suele decir— no tenga previsto —Rio de Janeiro— sensaciones y situaciones, de una economía, a pocos días de empezar los juegos, que garantice la finalización de todos los negociados que requiere una olimpiada, más… Ahora está hablando de sanidad, está hablando de seguridad, está hablando de servicios públicos. Esto es una estrategia política y económica de una gran magnitud, puesto que estamos hablando de los Juegos Olímpicos, de los Juegos Mundiales, a los que —por cierto— no acudirá Rusia, por estar castigada por el Comité Olímpico Internacional. ¡Aunque veremos, veremos a última hora, si esto cambia o no!
¡Increíble pero cierto! Ni lo más limpio o deportivo o lo más jocoso, tiene en nuestro medio —en esta ocasión le ha tocado a Brasil— la posibilidad de estar garantizada. Esta falta de garantía, incluso para los motivos de festejo, es preocupante.
¿Cuánto más falta de garantía hay para las necesidades básicas y mínimas que tienen otros? ¡Enormes! Como veremos en otras Exprés.