EDITORIAL: EN CISJORDANIA, UN JÓVEN DE 17 AÑOS ASALTA UNA CASA ISRAELÍ Y ASESINA A UNA NIÑA DE 13 AÑOS
Lo que casi nos deja un poco inquietos es lo que acaba de ocurrir en Cisjordania. Un joven de 17 años, asalta una casa israelí, de los asentamientos, y visto y no visto, acuchilla a una niña de 13 años que estaba durmiendo. ¡Fíjense ustedes cómo están las cosas! Muchacho de 17 años, niña de 13, muere acuchillada mientr
Lo que casi nos deja un poco inquietos es lo que acaba de ocurrir en Cisjordania. Un joven de 17 años, asalta una casa israelí, de los asentamientos, y visto y no visto, acuchilla a una niña de 13 años que estaba durmiendo.
¡Fíjense ustedes cómo están las cosas!
Muchacho de 17 años, niña de 13, muere acuchillada mientras dormía. ¡Esto es Israel!
Además, 4 personas fallecen en un atentado en Tel Aviv —de esto no tenemos apenas noticias— y 6 heridos, pero la noticia llegaba a última hora.
Evidentemente, los asentamientos judíos de Cisjordania, rápidamente han levantado la voz en grito, pidiendo a Benjamín Netanyahu: ¡venganza, venganza, venganza, venganza!
También este joven es familiar de otro palestino, que cometió un atentado hace un tiempo. Las conversaciones Israel-Palestina no existen, pero nunca han estado tan mal como ahora.
Hamas, quien tiene controlada la Franja de Gaza y, en general, a la opinión palestina, ¡no quiere hablar con Israel de nada!, y pide la disolución del estado de Israel.
Es decir que… fíjense cómo están las cosas. Claro, ante esto, aparece la intifada de los cuchillos. Esta intifada que va produciendo un muerto, y ahora otro, y ahora otro…
¿Cuál va a ser la respuesta de Israel? Pues podemos suponerla, ¿no? Podemos suponer qué va a pasar en la casa de este joven…: si va a llegar los buldócer y la van a tirar, si va a haber un ataque sorpresa en algún lugar palestino…; pero, evidentemente, la población se echa encima del gobierno, y el gobierno para qué quiere más, con Lieberman como ministro de la guerra —porque debe de llamarse así— está deseando apretar el gatillo.
Pero nos preguntamos —y por eso lo traemos de editorial— con mucho dolor, porque no nos gusta que este tipo de noticia ocupe un centro de nuestra difusión, pero para preguntarnos humanamente, cómo se puede calcular —si es que se puede calcular, si es que se ha calculado— una barbarie de este tipo. En este caso ha sido una persona, podrían haber sido más, pero aprovechando que una niña dormía, ¿asesinarla… por la causa palestina?
Obviamente, la llamada a las autoridades fue inmediata, y el joven, fue abatido por las fuerzas de seguridad israelí. Pero nos tenemos que preguntar: ¿por qué sucede todo esto? Evidentemente, hay un problema de base, que son los asentamientos progresivos, en territorios palestinos, de israelíes; y que lo sienten como tierra prometida, tierra de Israel, y los palestinos no piensan, obviamente, lo mismo.
La mala relación ya, de entrada, establecida por el gobierno israelí y definida por los palestinos, hace aún más difícil el vivir en las colonias —son colonias de asentamientos israelíes—; pero todo sea por vivir en Israel. Así piensan estas personas. Entonces, en ese sentido, hay como un fatalismo inevitable, ¡inevitable!
Por otra parte, toda la juventud y toda la población palestina no tienen ninguna salida; Cisjordania, algo, pero Gaza, ninguna. ¡Ninguna salida… por ninguna parte!
Entonces, es una bolsa, es un círculo, como hace Bashar Al Asad con las ciudades que rodea. Está totalmente rodeada, y dependiendo específicamente de Israel. O sea, el pueblo Palestino está ahogado por las medidas, que por otra parte se entienden, para proteger a la población de Israel. O sea, “es la pescadilla que se muerde la cola”. No vamos a caer en la trampa de culpar a unos y a otros. Esto es, una de las tantas incongruencias de la incapacidad humana para llegar a un acuerdo.
Como vemos aquí, en la política española, que empiezan las conversaciones del señor Rajoy, y ya todo el mundo está en contra del señor Rajoy para formar gobierno.
Pues aquí pasa algo, dramáticamente peor. O sea, ya se parte de la base de que el mejor palestino es el muerto y que el mejor israelí es el que se vaya —por poner un ejemplo, o un dicho, o sentencias, que se escuchan—. Realmente, ese es el verdadero problema.
Y en este caso, y otras veces ha estado muy en la palestra el problema árabe-israelí, es que, para nosotros, sigue siendo un problema religioso, un problema espiritual. Aunque “espiritual” sería una indecencia decirlo, porque se supone que el espíritu, además de libre, es limpio; pero aquí no, las religiones no están limpias. ¡No están limpias, en absoluto! Se albergan y se escudan en la venganza, en el odio y en el rencor; y por eso, ¡ahí está el problema!
¡Ese es el problema iniciático por el cual no se llegan a sentar a hablar! Teniendo en cuenta, además, que una religión y otra tienen elementos en comunes… —¡muy comunes!—, tan comunes como la Mezquita de Aqsa, que está muro con muro con el muro de las lamentaciones.
Es que… parece como una tragedia… de drama y de destino. ¡Tragedia de drama y de destino! ¡Tragedia, drama, destino!... del que nadie puede salirse, y del que, cuando se está en Israel, al poco de estar, hay que tener mucho cuidado, porque enseguida uno se ve influenciado por una parte o por otra.
Ahora, Vargas Llosa se ha dedicado —se conoce que quiere propaganda— a visitar a Gaza, para exaltar todo lo mal que lo están pasando los palestinos en Gaza y en Cisjordania. Entonces, debe de querer popularidad, pero siempre con ese prejuicio y ese antisemitismo propio, de sacar a relucir los males que hace Israel a los palestinos, cuando ese planteamiento es equivocado totalmente. ¡Es un planteamiento absolutamente equivocado!
Seguiremos ahondando en este tema, como muchas veces lo hemos hecho, porque creemos que es un tema que nos compete a toda la humanidad.