EDITORIAL: EN ESPAÑA, UNA DE CADA CUATRO MUJERES EMBARAZADAS ES MALTRATADA POR SU PAREJA
Nuestro Editorial hoy es… de esos que no sabemos cómo… Se acaba de hacer público un estudio sobre 779 mujeres embarazadas (en Andalucía, España; patrocinado por la Universidad de Granada, en comunión con Medicosmundi) según el cual, el 22,7% de esas mujeres, es decir, casi una de cada cuatro era y es maltratada durante
Nuestro Editorial hoy es… de esos que no sabemos cómo…
Se acaba de hacer público un estudio sobre 779 mujeres embarazadas (en Andalucía, España; patrocinado por la Universidad de Granada, en comunión con Medicosmundi) según el cual, el 22,7% de esas mujeres, es decir, casi una de cada cuatro era y es maltratada durante el embarazo. Maltratada significa golpeada, fracturada, amoratada, insultada, escupida… En fin, cualquier “delicia” que ustedes quieran imaginar del estupor humano. Esto es deleznable.
Sabemos todo esto gracias a una comadrona, Casilda Velasco Juez, que se dedicó pacientemente –junto con otras colegas- a preguntar y hablar con estas 779 mujeres. Después se corroboraron todos los datos, y se dan por válidos, por verdaderos y por ciertos. Y desde luego no nos sorprende, pero sí nos asombra.
Ayer el Editorial también estaba en el sentido de lo femenino, y hablábamos de la situación en países como Rusia (donde asesinan a una mujer cada 40 minutos), como México y como Argentina. En los datos ofrecidos se hablaba de ese maltrato tan generalizado, pero ahora, es el maltrato particular a la mujer embarazada en España... ¡De cada cuatro mujeres, una!… Y con relativa cultura, con conocimiento aceptable del medio, es decir –y esto es importante- la población en la que se realizó el estudio (contando con siete u ocho hospitales que participaron en las encuestas) no es que –dentro del ‘nivel’ de cultura que hay en España, ojo- sea marginal, sino que eran personas JÓVENES. (¡Vaya juventud la de estos señores! Bueno… ‘señores’… No sabemos si se les puede seguir llamando así).
El maltrato a la embarazada constituía antes algo de lo que no se tenía cifras, ni datos, ni referencias, e incluso pensábamos –nos incluimos, por supuesto- que ‘a una mujer embarazada no se la va a maltratar’, ¿no?, por el hecho de que ‘está embarazada’, simplemente. Ya no hablando del respeto a la vida, etc. sino simplemente por el hecho de que es un ser que está en una situación muy excepcional. Lo que se supone –pensábamos- que surge o surgía era cuidarla, atenderla.
Pues no, pues no, pues no. El dominio machista es insondable, porque es una proporción… Y estamos hablando de aquí, de una zona de España (Andalucía), pero si lo lleváramos a otros países seguramente la proporción sea mayor, y en este tipo especial de momento que vive la mujer -como es el embarazo- sea especialmente susceptible de ser maltratada. De cada cuatro, una mujer (en España). Y sin duda, a esto hay que añadir todas las mujeres embarazadas que son maltratadas y que no han dicho nada. Con lo cual, seguramente, de cada cuatro serán dos (porque casi siempre se puede calcular que la realidad es el doble) las que no dicen nada y que no se quejan de nada.
Una de las conclusiones que podemos sacar de ello es que, evidentemente, el varón (macho, masculino o como quieran llamarle) que tiene la ocasión o la oportunidad, desgraciadamente, de tener a su lado a alguien que le tiene afecto, le quiere, le ama o tal, es gravemente perjudicial para la especie, y extremadamente perjudicial para la mujer.
¡Ay! Qué desgracia, como mujer, toparse con un hombre al que, encima, se le aprecie y se le quiera y se le aguante semejante barbarie.
Está muy claro que LA MUJER TIENE QUE DESARROLLARSE URGENTEMENTE COMO FÉMINA, como femenina (de ello somos muy conscientes en la Escuela Neijing a través de Inspiración Femenina) para que no caiga en la trampa afectiva y luego, con esa trampa afectiva, se vea obligada a soportar indignaciones de todo tipo. ¡De todo tipo! Sí, es cierto que ya hay más consciencia, y algunas mujeres… Pero es lo mínimo; lo máximo, ya llega a estos niveles de los que les hablamos.
En general, por tanto, además de la llamada de atención con rigor y vigor hacia cualquier masculino que se atreve a menospreciar a su pareja embarazada (que más le valdría salir corriendo hacia Tasmania –sí, Tasmania, la gran isla a la que llevaban los presos británicos-), éste es un aviso y advertencia general a las mujeres para que se inspiren femeninamente en su evolución; y también es un AVISO GENERAL Y COMPLETO A NUESTRA ESPECIE (varón y hembra) para que de una vez por todas se enteren de que somos una especie sexuada cuyo potencial está destinado a entendernos, a comprendernos, a saborearnos, a disfrutarnos… y a vivir amorosamente de una forma de comunión, y no de una forma de prepotencia.
¡Ojalá! Algo tiene que ser, y hacerse, y cambiarse. Y cada uno debemos aportar lo que poco sabemos o entendemos.