EDITORIAL: ESTAMOS ASISTIENDO A UN DETERIORO DE LA CORDURA DE LA ESPECIE
En el Editorial nos vamos hoy a India, a Calcula, donde -de nuevo- la enfermedad mental vuelve a ser noticia. Aunque hacía tiempo que no se mostraba cuál es la realidad de estas personas, una ONG que específicamente buscaba saber cuál es la situación de los enfermos mentales en India, descubrió que en Calcuta hay un ce
En el Editorial nos vamos hoy a India, a Calcula, donde -de nuevo- la enfermedad mental vuelve a ser noticia.
Aunque hacía tiempo que no se mostraba cuál es la realidad de estas personas, una ONG que específicamente buscaba saber cuál es la situación de los enfermos mentales en India, descubrió que en Calcuta hay un centro que ha sonrojado y avergonzado a la comunidad de aquel país. En el que se aloja, al estilo más animalesco, a 400 personas que viven habitualmente desnudas, que duermen en el suelo ya que no tienen colchones (porque el suelo es mejor que cualquier otra cosa), donde proliferan los chinches, garrapatas, ácaros y todos los tipos de animalillos de la suciedad, del abandono.
Imágenes que se podrían ver en los peores momentos de otros tiempos, en la antigüedad, cuando los “locuerdos” estaban estigmatizados.
En India, además, está extendida la idea de que la persona que sufre un trastorno mental es porque ha tenido vidas pasadas negativas y malas, en consecuencia se vive como un desastre esta situación. Esto es así hasta el punto que, en un país de más de 1.000 millones de habitantes ya, ellos afirman que tan solo hay 1.600.000 personas afectadas de enfermedad mental en el país. En fin, este dato nadie se lo puede creer, y ellos aún menos.
Lo llamativo no es ya que en India las condiciones de las personas con la llamada enfermedad mental sean de esta forma… En África, por ejemplo, se ven cosas peores como atar a las personas a un árbol y dejarlas allí, a la buena de Dios, con alguna palangana de comida, y… “¡Hasta luego, Lucas! Si te he visto no me acuerdo”.
Es decir, nuestro Editorial se extiende “aprovechando” (entre comillas) esta situación, este drama en un lugar solo (Calcuta) para la denuncia general de la actitud que se tiene en contra de los que no están de acuerdo, los que no han tenido el suficiente coraje, la fuerza, la voluntad, y la razón, para vivir en la manera que se dice se debe vivir.
Hay que lanzar una proclama entorno a estas personas que, de seguro, si tuviera una cobertura de atención, una cobertura de asistencia, una cobertura de alimentación, una cobertura de afecto, una cobertura de tratamiento, una cobertura de diferentes métodos de apoyo… muchas de ellas (millones de ellas) no existirían en las condiciones que existen, y en las malísimas disposiciones en las que se encuentran.
Es algo que siempre se trata de ocultar. En la misma España (aunque ahora menos) antes, cualquier enfermo catalogado de “mental”, era ocultado, era secuestrado, era apartado… no era apto para la comunidad (aunque la comunidad fuera y sea una responsable subsidiaria de estos trastornos).
Mucho se habla de los accidentes cardio-cerebro vasculares y de los tumores, pero a la hora de llegar a la enfermedad llamada mental, se habla poco, se comenta menos, y se cuida muchísimo menos aún. Con lo cual, estamos asistiendo a un deterioro de la cordura de la especie.
Sí, un deterioro de la cordura, porque si la cordura, que es la que sabe, la que está en equilibrio, la que está en normalidad, no es capaz de asumir a alguien que está en otro nivel de consciencia, con otras características de percepción de la realidad, entonces está incumpliendo uno de los principios básicos que es la ayuda, la solidaridad, la puesta al día de la colaboración, para que estas personas –muchas de ellas que terminan, arruinadas, a la puerta de psiquiátrico- podrían haber sido recuperadas en su tiempo, en su momento, si hubiera existido una organización adecuada, una estructura perfilada que hubiera actuado sobre ellos. Tengámoslo en cuenta.
Éste es nuestro Editorial de hoy, a propósito de la enfermedad mental (o de la llamada enfermedad mental, para ser más exactos).