EDITORIAL: ESTÁN PASANDO COSAS MUY RARAS EN VENEZUELA
Aquí el que no corre, vuela. Nuestro Editorial va dirigido, de nuevo, a Venezuela porque allí ha pasado algo muy raro. Todo empieza a ser raro (¡ojo!, ¡a ver si somos una realidad virtual y todavía no nos hemos dado cuenta!…). Resulta que en Venezuela había preparada, por parte de la opositora Mesa de la Unidad Democrá
Aquí el que no corre, vuela. Nuestro Editorial va dirigido, de nuevo, a Venezuela porque allí ha pasado algo muy raro. Todo empieza a ser raro (¡ojo!, ¡a ver si somos una realidad virtual y todavía no nos hemos dado cuenta!…).
Resulta que en Venezuela había preparada, por parte de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), una gran manifestación con destino al Palacio de Miraflores para mañana jueves 3 de noviembre (a pesar del comienzo del diálogo político entre el Gobierno venezolano y la oposición). También habían preparado otra marcha los chavistas (convocada primeramente por Diosdado Cabello con destino también al Palacio de Miraflores, aunque posteriormente el diputado Héctor Rodríguez la convocó hasta la Plaza Bolívar). Así mismo, se había preparado una discusión en la Asamblea Nacional de Venezuela (AN, Parlamento), un debate para poner en tela de juicio la gobernabilidad del señor Maduro (un juicio político para determinar la responsabilidad política del presidente del país en lo que la oposición considera la “ruptura del hilo constitucional”).
Pues bien, las dos convocatorias realizadas por parte de la oposición han cesado: se ha suprimido la manifestación, y se ha suprimido el inevitable debate.
Parece ser que las conversaciones entre el Gobierno venezolano y la oposición han dado mucho fruto, pero la oposición ha dicho que todo es gracias a la Santa Sede, que a través del emisario papal, Emil Paul Tscherrig, ha pedido por favor que no haya movilizaciones, y ha pedido por favor que se recurra a la vía del diálogo. Hoy el Papa Francisco (el Papa Paco) ha dicho “que hablen, que hablen, que hablen”… Y el señor Maduro ha dicho que “la oposición incluso le ha parecido mejor que en la televisión” (con su humor despótico habitual).
Es un Editorial porque es una noticia sorprendente.
Se hablaba –y no sin razón- de que al ser Caracas la ciudad más violenta del planeta (¡ojo!, más que ciudades de Afganistán, Irak, Siria… ¡más!), a pesar de eso, el hecho de que ahora haya esta pacificación… y que coincida –fíjense bien- con la visita repentina de ayer a Venezuela de Thomas Shannon, subsecretario de Estado de EE UU para Asuntos Políticos, el enviado especial norteamericano, para hablar con el señor Maduro, nos llama poderosísimamente la atención. ¡A ver a qué bandas están hablando!
Por supuesto, el que estaba por allí es Zapatero (que ya ha regresado), y el señor González (que también parece ser que tiene que decir algo).
Lo cierto es que nos da la sensación de que hay una conversación a cuatro bandas que comanda EE UU (a través de su representante Thomas Shannon), el señor Maduro, la oposición y el Vaticano (que se ha metido por medio ahora, no precisamente por virtudes teologales, sino por alguna extraña razón que no alcanzamos a entender todavía). Decimos “extraña razón” puesto que hay suficientes países, ¡si habrá países!, con conflictos, con tensiones, con problemáticas, etc. en los que El Vaticano no interviene para nada (aunque sea a nivel de Estado), pero… justamente aquí interviene directamente, pero muy directamente, hasta el punto de que la oposición ha dicho “suprimimos una manifestación porque El Vaticano nos lo pide”.
En fin… Nosotros, por supuesto, nos alegramos muchísimo de que el nivel de tensión aminore, y de que si se puede evitar el referéndum revocatorio adelantando las elecciones, pues… mejor que mejor. Que se tenga un poco la fiesta en paz, porque había el riesgo de una teórica guerra civil (¡hasta eso se barajaba y se baraja!).
Ahora parece ser que las aguas han vuelto a un cauce menos escandaloso. Ojala, ojalá, siga así. Esto puede ser el preámbulo de alguna noticia política de adelanto de elecciones, de apertura del canal humanitario para que llegue a Venezuela comida y medicinas, de la subida –un poco más- del precio del petróleo, de ayuda internacional admitida… ¡No sabemos!
Lo que nos da la sensación es que a la población, que está muy soliviantada, hay que calmarla con algo, y esa calma tiene que venir con algún tipo de decisión. La primera calma (espiritual, por aquello de que la mayoría es católica), no está mal, pero… eso no puede durar mucho rato si las condiciones de las colas en los supermercados, y la escasez de artículos (papel higiénico, y demás elementos de primera necesidad) no se solventan
En consecuencia, creemos que algo muy profundo se está gestando en Venezuela, que parece que va por el buen camino, algo de lo cual –probablemente- no nos enteraremos, pero… hay una presión muy fuerte sobre el señor Maduro. Eso está claro, aunque él no lo quiiera reconocer.
Nos alegramos de que esa presión por fin aparezca, y por fin esté dando –en principio- unos frutos. Esperemos a ver…