EDITORIAL: ESTE ES UN EDITORIAL GUERRERO (COMO LO ES EE.UU.)
Nuestro Editorial va dirigido, entre otras cosas, a resaltar que EE.UU. admite haber matado a 51 civiles en sus ataques al ejército del Estado Islámico (EI) desde el 2014 hasta la actualidad. (Diversas organizaciones, sin embargo, hablan de 77 personas). En cualquier caso es una situación que ya la denunciábamos desde
Nuestro Editorial va dirigido, entre otras cosas, a resaltar que EE.UU. admite haber matado a 51 civiles en sus ataques al ejército del Estado Islámico (EI) desde el 2014 hasta la actualidad. (Diversas organizaciones, sin embargo, hablan de 77 personas). En cualquier caso es una situación que ya la denunciábamos desde el punto de vista de que era muy difícil distinguir entre los del EI, los de Al Qaida, los rebeldes, los de Al-Nusra… Muy difícil distinguir quién es quién. Creemos que los norteamericanos tienen en Siria el mismo conflicto que tenían en la Guerra de Vietnam para distinguir el Viet Cong, Jemeres Rojos y resto de vietnamietas del Norte, de los de Vietnam del Sur (que no eran del sur pero eran del norte… etc. etc.).
Además, a la muerte de civiles en Siria "por error" se le une el día de hoy la muerte de ocho policías afganos ayer domingo en la provincia de Uruzgan gracias al “fuego amigo” estadounidense. Parece ser que había una confrontación entre policías afganos y talibanes, entonces los norteamericanos se dieron por enterados, y allá que te fueron a bombardear (dos ataques) para defender a las tropas afganas. El primer ataque aéreo mató a uno de los policías. Cuando los otros quisieron socorrerlo, un segundo ataque aéreo mató a siete policías más. La OTAN confirmó que había habido dos ataques aéreos de apoyo a las fuerzas afganas amenazadas por talibanes pero que no podían saber quiénes eran los fallecidos...
La anterior situación es más común de lo que parece. A veces se hace noticia, y a veces no. Lo cierto es que después resulta que nos dicen que los norteamericanos "trataban de mejorar las condiciones", es decir, trataban de ayudar... Pues es como cuando bombardearon el hospital de Médicos sin Fronteras (MSF) en Kunduz (norte de Afganistán) en octubre de 2015, hecho que se saldó con 42 muertos (Eso sí, posteriormente EE.UU. sancionó a 16 militares, e indemnizó a los civiles heridos y a los familiares de los fallecidos).
Las indemnizaciones por “errores” se dan con mayor o menor frecuencia “dependiendo de”. Por ejemplo, a los familiares de una persona italiana de 40 años, Giovanni Lo Porto (que estaba de rehén en manos de Al Qaida en la región fronteriza entre Pakistán y Afganistán, y que falleció en enero de 2015 en una operación contraterrorista de EE.UU.) le han dado dos millones de dólares. (Cosas así… Como si los dineros… El caso es que está establecido como una condición).
Al hilo de todo lo dicho anteriormente, nos da la sensación de que las tropas de EE.UU. se "entrenan guerreramente” en los campos de batalla de Siria, en los campos de Afganistán, en los campos de Pakistán... y en otros campos que no conocemos. Y la realización de sus operaciones no obedece a ningún ideario político, o democrático, o “en busca de”, no. Nos da la sensación de que es un entrenamiento. Un entrenamiento interesante, positivo, que favorece el “estar apunto” (de sus tropas), amén de, al mismo tiempo, ir persiguiendo a personajes que consideran peligrosos.
Personajes peligrosos como es el afgano de nacimiento y nacionalizado estadounidense que ha sido detenido en las afueras de Nueva York, sospechoso de haber colocado una bomba que explotó en el centro de dicha ciudad el sábado pasado y que produjo 28 heridos (afortunadamente nada más). Ahora dicen que se desactivaron otros tres artefactos, pero... todo esto hay que tomarlo con mucha cautela, ¿verdad? Ahora nos hablan de la detención de este hombre afgano como autor –parece ser- de los hechos pero, casi siempre, en EE.UU. es muy frecuente encontrar rápidamente a un culpable –para calmar a la opinión pública- aunque no sea culpable… (Y esto hay que tenerlo en cuenta; esto hay que tenerlo en cuenta).
Si a todo lo anterior se le une la “falsa tregua” en Siria (lo único que ha ocurrido ha sido una bajada de tono de los combates, hecho asegurado por todos: tanto el ejército de Bashar al-Assad, como por los rebeldes moderados), que tiene como consecuencia que la ayuda humanitaria no ha podido ser distribuida (y ésta era una de las condiciones del alto el fuego), pues… Todo esto nos coloca en una situación de verdadera pena, pena, pena.
Éste es un Editorial “guerrero”. Hemos enlazado un tema con otro, con otro y con otro para no hacerlo muy largo, para hacerlo breve. Porque es demasiado doloroso para creer que está ocurriendo, y que no hay ninguna voluntad para que deje de ocurrir.